Big Bad Wolves

Homo Homoni Lupus. El Hombre es un lobo para el hombre, como bien dijo Plauto en su obra ‘Asinaria’ y no podía haber sentenciado a la humanidad de mejor manera. Somos lo que somos y lo somos a partir de lo que nos hacen. Esta crueldad por la que se nos conoce al ser humano, ha sido retratada una y otra vez en el cine, por especialistas del género.

Tras un prólogo muy bien rodado, bonito, que funciona a la manera de créditos iniciales, Big Bad Wolves (Dir. Aaron Keshales y Navot Papushado) es un cuento contado de manera cruda, irónica y con un humor muy peculiar. Retrata la vida de tres personas, un policía venido a menos, un padre rabioso de venganza y un supuesto asesino que funciona como catarsis de la historia y como se cruzan dichas historias por la supuesta culpabilidad de este último. La acción transcurre en un solo lugar mayoritariamente en toda la película, por lo que la hace más sencilla, que no más pequeña. Estos tres personajes están unidos por un mismo destino, el asesinato de niñas en ese Israel podrido por personajes del cuento más negro.

Con una música que resalta la acción de toda la película, merecido premio en el pasado Festival de Sitges, así como el de mejor dirección, se hace aún más épico todo aquel momento de tensión que nos conduce por esta pesadilla digna del mejor Perrault y una fotografía seca, gris, turbia, se nos presenta a cada personaje e introduciendo elementos cómicos (no olvidemos que en el fondo la película es toda una comedia negra).

Big Bad Wolves

Las interpretaciones son bastante creíbles, como locas, y cada actor tiene su propia montaña rusa con la que se sube, se baja y se alza en tono para darle más pimienta a esa venganza con la que se resuelve la historia. Pero principalmente se destaca la interpretación de Lior Ashkenazi, una suerte de Steve Carell (tanto en carisma como en físico) israelí que interpreta al policía cómico Micky, y con el que disfrutamos verle en medio de la venganza, y encima importante para el giro y resto de trama.

Esos Lobos, ese juego de presa-cazador al que juega esta película retuerce el cuento de Caperucita Roja como ya hicieron Aaron Keshales y Navot Papushado en su opera prima, Rabies, con el cuento de Hansel y Gretel, también combinando las historias cruzadas de varios personajes con el cine de terror de cabañas y bosques con adolescentes y serial killers.

En palabras de los directores, tenemos todo un What If inmejorable con esta película, “¿Qué pasaría si dejaramos suelto a Harry el sucio en una película de venganzas coreana escrita por los hermanos Grimm?”, y es con el mejor tag-line se puede resumir esta película. Todo un juego de subtextos de cuento para una venganza, con martillo como arma incluido. No extraña que a Quentin Tarantino le gustara tanto, es un perfecto reflejo de su carrera.

 RAÚL MARTÍN

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Tráiler de Big Bad Wolves


Big Bad Wolves
Ficha técnica

Título: Big Bad Wolves
Título original: Big Bad Wolves
Director: Aharon Keshales, Navot Papushado
Guión: Aharon Keshales, Navot Papushado
Música: Haim Frank Ilfman
Fotografía: Giora Bejach
Reparto: Lior Ashkenazi, Tzachi Grad, Rotem Keinan, Dov Glickman, Menashe Noy, Dvir Benedek
Productora: United Channel Movies
Año: 2013
Duración: 110 min.
País: Israel