Lost River

Ryan Gosling, actor conocido por papeles protagonistas en películas como El Diario de Noa (The Notebook, Nick Cassavetes, 2004) o las más recientes Drive (2011) y Sólo Dios perdona (Only God forgives, 2013), ambas del director danés Nicolas Winding Refn, se ha lanzado a la dirección este último año con Lost River, cuyo anterior título mucho más interesante era How to catch a monster. Además, Lost River compite en Cannes por la Cámara de Oro, premio que va a parar al mejor debut cinematográfico de un director.

La película es pura sugestión visual y auditiva, una muy interesante propuesta técnica. Plano tras plano, el público asiste a un festival de gamas cromáticas, de reverberaciones y ecos, de sonidos inexistentes encadenados por un montaje pausado… que no tienen nada de original salvo el hecho de haber sido mezcladas entre sí. Tampoco hay que ser demasiado inteligente para darse cuenta de dónde ha bebido Gosling para rodar este filme; si uno espera hasta el final de los créditos, verá la enorme multitud de agradecimientos del director a otros realizadores que le han servido de inspiración.

Lost River

Lost River tiene ecos de Terrence Malick durante sus primeros quince minutos por esa veneración que hace la cámara de los espacios naturales, de Derek Cianfrance por lo comedidas que resultan ciertas escenas sentimentales, pero, sobre todo, de Winding Refn y de ese francés llamado Gaspar Noé por el tratamiento hiperestilizado de la violencia y por el uso de una fotografía basada casi completamente en tonos fluorescentes. Tal y como algunos críticos han llegado a decir tras las primeras proyecciones de la película, sí, es cierto, hay un cierto aire a Lynch, pero no es ni por asomo lo más destacable. Hay una voluntad de evadirse de la realidad a través de la puesta en escena (se nos muestran planos con extraños ángulos, secuencias desenfocadas a cámara lenta que, siendo sinceros, parecen haber sido tomadas por un operario de cámara bastante torpe) aunque esta se aleja mucho del estilo surrealista del director de Terciopelo azul (Blue Velvet, 1986).

Gosling diseña (suyo también es el guión del largometraje) unos personajes extravagantes y al mismo tiempo desgarrados cuya única meta es hallar la salida del infierno en el cual viven, pero el resultado no es demasiado satisfactorio puesto que la narración está mal encaminada. Casi podría decirse con toda seguridad que no hay una narración; sí que hay ciertos trazos de una historia, ciertos actos y ciertas consecuencias que decaen de ellas, pero están dispersas por la película y no llegan a conectar entre sí. Y precisamente, da la impresión de que esto es lo que buscaba el director.
Por otra parte, el verdadero problema del filme radica en que Gosling quiere que sus actores abarquen demasiadas emociones y recuerdos a través de unos personajes muy estáticos en acorde con el ambiente onírico de la película, por lo que estos tienen problema a la hora de reflejarlos. Por momentos, parece que el protagonista, interpretado por el poco conocido Iain De Caestecker, esté intentando imitar a ese Ryan Gosling actor por su inexpresividad en las escenas de fuerte dramatismo.

En definitiva, Lost River consigue crear un microuniverso perturbador y perverso al servicio de las locuras de su director. No busquen más allá.

 JUAN PRIETO

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Lost River
Ficha técnica

Título original: Lost River
País: Estados Unidos
Director: Ryan Gosling
Guión: Ryan Gosling
Música: Johnny Jewel
Fotografía: Benoît Debie
Reparto: Christina Hendricks, Saoirse Ronan, Eva Mendes, Matt Smith, Ben Mendelsohn, Iain De Caestecker, Barbara Steele
Productora: Bold Films / Marc Platt Productions / Phantasma
Año: 2014
Duración: 105 min.