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Resident Evil: Oscuridad infinita, la miniserie de la saga de videojuegos que se queda a medio gas

Pocas sagas han pasado por el tremendo boom por el que está atravesando desde hace unos años Resident Evil. A partir del remake de la segunda entrega para PS4 y Xbox One, Capcom optó por potenciar al máximo esa fórmula de resurrección de proyectos clásicos para que tanto jugadores veteranos como novatos, recién llegados a la excelente historia de zombis y monstruos que ha hecho historia en el mundo de los videojuegos, pudieran disfrutar de nuevo de las aventuras y desventuras de personajes como Leon S. Kennedy o Claire Redfield. Todo ello sin olvidar también el futuro, ofreciendo obras recientes como Resident Evil Village, que ha servido para consagrar a Ethan Winters como uno de los protagonistas más importantes de la saga y como un personaje imprescindible, que se ha adherido a otros míticos como Chris Redfield mostrando otra cara del famoso virus y explorando mitologías terroríficas que jamás se habían tocado antes: como los pueblos malditos, la brujería exagerada, los hombres lobo o incluso los vampiros.

Ese éxito en videojuegos se está viendo también traducido al mundo del cine y las series, y Netflix, que es experta en absorber todo aquello que triunfa en la cultura popular para intentar hacerlo suyo y sacar “taquillazos” para su plataforma, no ha dejado escapar esa oportunidad y ha lanzado ahora ‘Resident Evil: Oscuridad infinita‘, la miniserie de animación que sirve como calentamiento para ‘Resident Evil: Welcome to Raccoon City’, el largometraje que prepara Johannes Roberts (‘A 47 Metros‘) que seguirá los pasos de los primeros juegos a pies juntillas.

Aunque ahora mismo me esté muriendo de ganas por ver ese film de Roberts, director que ha demostrado con creces dominar de forma sobrada los engranajes que componen un producto de terror mainstream, lo cierto es que ‘Resident Evil: Oscuridad infinita‘ me ha dejado demasiado frío como para tener algún tipo de esperanza en otro producto cinematográfico o televisivo basado en la saga de videojuegos de Capcom. Y es algo que me cuesta mucho entender, porque el enfoque que se le da siempre a las adaptaciones de Resident Evil jamás terminan de casar del todo con lo que se plasma en los juegos. Por una parte, es verdad que uno puede llegar a comprender por qué las películas o series son tan diferentes; básicamente porque no pueden transmitir la misma experiencia de horror que un videojuego, dado que allí el espectador pasa a ser protagonista gracias al control que se ejerce sobre los avatares del título y que, en general, todo depende del usuario en particular. A excepción, claro, de la construcción global de los arcos narrativos y estructura de guión. Eso es sencillo de ver, porque se aplica directamente a todas las adaptaciones de este estilo.

Ahora bien, lo que no cabe en ninguna cabeza es cómo teniendo todas las herramientas de las que dispone Resident Evil, basadas prácticamente en su totalidad en el género zombi de George A. Romero, es lo siguiente: ¿cómo no se logra elaborar una historia con unas secuencias escalofriantes que conviertan el largometraje en un verdadero tren de la bruja y no en un mero pasatiempo para los seguidores de la saga? Capcom ha dejado ya las bases muy bien establecidas, pero la obsesión de querer realizar un seguido de cinemáticas que deberían estar acompañadas por jugabilidad, es lo que hace que, en este caso, ‘Resident Evil: Oscuridad infinita‘ sea un producto que se queda a medio gas, porque le falta esa pieza jugable de la que no puede disponer aquí.

En sí, la miniserie está orientada enteramente a aquellos que han tocado los videojuegos, porque la estructura, en lo que respecta a narrativa, es la misma y los capítulos van saltando de uno a otro como si estuviéramos pasando niveles de alguno de los remakes actuales. No busca ser ninguna obra perfecta, ni mucho menos, ni tampoco revolucionar fórmulas o ser un producto brillante de Resident Evil, pero dista mucho de ser una obra que impacte mínimamente al espectador o que proyecte algo que cale en el mismo para que la historia no se olvide al pasar uno o dos días.

Resident Evil: Oscuridad infinita‘, eso sí, luce de maravilla con su pulida animación y es una aventura corta para disfrutar un poco más del circo de los horrores del universo de Capcom, pero más allá de eso, Netflix continúa demostrando que todavía tiene que trabajar mucho más sus obras para que tengan de verdad una calidad destacable.

Ahora toca esperar hasta el film de Johannes Roberts, que sigue siendo el estandarte de la esperanza para demostrar, de una vez por todas, que Resident Evil sí puede funcionar como un producto de terror independiente a los videojuegos y puede empezar un camino por el mundo del cine sin necesidad de centrarse en la acción desenfrenada, la espectacularidad a lo Fast and Furious y las incoherencias constantes en su libreto.
 

XAVI MOGROVEJO

 

Trailer


 

Ficha técnica

Título: Resident Evil: Oscuridad infinita
Título original: Biohazard Infinite Darkness
Año: 2021
Duración: 26 min.
País: Japón
Dirección: Eiichirô Hasumi
Videojuego: Capcom
Música: Yûgo Kanno
Fotografía: Animación
Productora: Tokyo Movie Shinsha (TMS), Quebico, Capcom
Distribuidora: Netflix
 

Sinopsis

Miniserie de TV (2021). 4 episodios. En 2006, Leon Kennedy tiene que investigar un ataque informático, pero encuentra zombis después de que la Casa Blanca sea víctima de un misterioso ataque. Más adelante conoce a Claire, que está intentando averiguar qué significa un dibujo hecho por un niño refugiado mientras trabaja en otra misión.
 

Póster