La cadena de salas más grande de Estados Unidos, AMC, ya tenía problemas económicos antes de esta crisis sanitaria y cerró el pasado año con unas pérdidas de 149 millones de dólares. Ahora, ante la situación de cuarentena mundial provocada por el COVID-19, AMC ha decidido suspender la actividad de 600 de sus empleados. Por si todas esas señales no fueran suficientemente preocupantes, la auditora estadounidense S&P Global ha bajado el rating de los cines AMC asegurando que la posibilidad de que estos exhibidores se recuperen una vez pase todo, es muy baja.

"Aunque hay una tremenda incertidumbre acerca del momento en el que la pandemia alcanzará su punto álgido, algunas autoridades del gobierno prevén que ese pico llegue entre junio y agosto", afirman los analistas de los que se hace eco The Wrap. "Se espera que los cines de AMC estén cerrados más allá de junio debido al impacto del coronavirus y no creemos que esta empresa tenga fuentes de liquidez suficiente para cubrir la falta de ingresos hasta mediados de verano".

AMC, fundada en 1920, cuenta con más de 8 mil pantallas repartidas en casi 700 cines a lo largo de todo Estados Unidos y es la cadena de salas de cine más grande de América por delante de Cineworld y Cinemark Theatres. Cuenta también con más de 2 mil pantallas repartidas entre más de 200 cines en Europa.

AMC, la cadena de cines más grande de USA, podría morir de coronavirus

La noticia es otro golpe al corazón del cine tal y como lo conocemos, pues el futuro de las salas de cine ya era negro antes de esta pandemia mundial, y ahora se ha vuelto absolutamente siniestro. Este trágico confinamiento ha servido para que quien no estuviera ya suscrito a alguna de las plataformas actuales tipo Netflix, Amazon Prime, Filmin o HBO haya acabado suscribiéndose, poniendo así poco a poco más tierra sobre esta tumba en la que el cine visto en salas está siendo enterrado vivo.

A pesar de todo, no nos confundamos, salvar las salas de cine está en nuestras manos. Como en los últimos años ha demostrado Phenomena Experience en Barcelona, mientras haya demanda habrá oferta. Por lo tanto depende solo de nosotros y cada uno el que haya o no haya salas de cine en el futuro. Si nos vale con sentarnos en nuestro sofá y disfrutar de títulos de estreno en nuestro salón a través de alguna de las plataformas y no hacemos en el futuro el esfuerzo de volver a los cines, sin duda estos desaparecerán por completo como ya ha pasado en muchos pueblos y pequeñas ciudades.

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