¿Cinco minutos de metraje valen una película de dos horas? Tal vez no, pero pueden valer la pena. En el cine hay muchas películas que nos entusiasman por sus finales, personajes o por un guión completamente espectacular. Pero donde podemos observar, en algunas ocasiones, una buena historia es en sus inicios. Esos inicios de película; nunca mejor dicho.

No estamos hablando de los títulos de crédito iniciales, que existen de muy buenos y cautivadores, si no de esos tres o diez minutos iniciales que ya de por sí hacen que valga la pena pagar una entrada.

Una escena llena de violencia, una voz en off que nos narra lo que veremos, un baile… algo diferente a lo habitual que sabe atraparnos con los ojos abiertos como platos y que nos hace prestar la máxima atención a la película.

Y si. Incluso esos minutos iniciales a veces son todo lo interesante del filme, pero existen algunos de irrepetibles.

¿Que seria, por ejemplo, de El rey León sin esos 4 minutos iniciales en los que escuchamos la canción de Circle Of Life? Un de los arranques más emocionantes de Disney. Como el de Up, tan solo 4 minutos llenos de gran emoción en los que nos enseñan la vida entera del protagonista. Para muchos de nosotros cuatro minutos de lágrimas.

El mundo de la animación no es el único que sabe coger por la mano este arte de emocionarnos o dejarnos clavados en el sofá. El cine de acción es otro de los que sabe impactar con fuerza en sus primeros minutos.
Un ejemplo de ello son las escenas iniciales de Saving Private Ryan o de Gladiator, en las que por si no sabemos que vamos a encontrar en la película, nos lo dejan claro.
Ese primer encuentro, esos primeros minutos, ese cara a cara inicial, como en una relación. Ese primer vistazo que te convence o no.

Os mostramos algunas de estas escenas iniciales que bien valen el visionado de una película entera.

Grandes Inicios de película. O aquellos primeros 5 minutos que nos enamoran…

– Rey León: Uno de los mejores comienzos de la historia. Una gran banda sonora, mezclada con la presentación del personaje principal. Tierno, directo y bello. No siempre es el director el que redondea una escena, su banda sonora tiene mucho que decir.

– Salvar al Soldado Ryan: Por si no fuera poco, en esta película no solo hay un gran inicio, si no que tenemos dos encadenados. Dos de los momentos álgidos de la película mostrados ya desde el principio. Spielberg sabe lo que hace.


– Sed de Mal: Un plano secuencia en el que nos muestran la colocación de una bomba y nos mantiene en el clímax a la espera de cuándo va a explotar. Dirigida en 1958 por un genio, Orson Wells, que demuestra su gran pericia y puesta en escena con este plano.

– Blue Velvet: Una música relajante, unas imágenes hipnóticas y alguien a quién David Lynch quiere quitar rápidamente de escena. Intrigante. Un director que sabe mirar más allá y contar cosas enigmáticas.

– Ciudadano Kane: Unos escenarios y fotografía en blanco y negro, música de suspense, una muerte…. ¿que más necesitas para crear un clímax perfecto? Tras estos tres minutos ya no quieres moverte de la butaca. Otra vez Orson Wells nos muestra su saber hacer antes que muchos.

– Snake Eyes: En esta película de Brian De Palma tenemos otro plano secúencia de aquellos que quitan el habla. Seguramente lo mejor de la película, pero ya nos ha atrapado.

– Trainspoting: El filme de Danny Boyle es frenético, y así lo muestran sus primeras tomas.

– La, La, Land: Un buen plano secuéncia no está reñido con el musical, no siempre tiene que ser para crear un clíma de suspense. En esta ocasión Damien Chazelle nos aporata ritmo, alegría y color, algo que veremos a lo largo de la película.

– Pulp Fiction: Quentin Tarantino tiene facilidad para rodar diálogos y buenos inicios. Malditos Bastardos con el Coronel Hans Landa y su implacable olfato o el diálogo sobre la canción Like a Virgin en Reservoir Dogs son dos ejemplos por poner alguno, su filmografía está plagada. Pero os dejaremos con una de sus joyas, Pulp Fiction.

– Apocalypse Now: Con una banda sonora hipnótica y unas escenas en cámara lenta, Francis Ford Coppola nos sumerge en un mundo sugestivo y extraño como el que fue aquella guerra de locos, Vietnam. Un filme con una fotografía excelente y con escenas perfectas. Esta es una de ellas.

– La gran Belleza: Paolo Sorrentino nos acerca en sus primeros minutos a una clase de gente extraña, un mundo lleno de imágenes, un fiesta loca llena de personajes. Un pequeño caos bien llevado y excéntrico. Finalmente el film entero se vuelve bello.