Película de intriga y algo de acción que se desmarca ligeramente, como sus dos antecesoras, del estilo habitual de la saga Bond, Skyfall es un filme de corte claramente oscuro, marca registrada del nuevo Bond que encarna el musculoso e inexpresivo Daniel Craig, que nos muestra a un MI6 superado por el malvado ex agente Silva, entregado a los chinos por M en el pasado y con un infinito ánimo de venganza. James deberá enfrentarse a este potente y peculiar villano a pesar de estar en uno de sus peores momentos tras ser herido en el transcurso de una misión y haber perdido la fe en su superior M y en sí mismo.

El filme se atreve con todo, comenzando por renovar al mítico personaje de Q, brillantemente interpretado por John Cleese en el último filme como 007 de Pierce Brosnan, con mucha gracia pero sin poder superar al mítico Desmond Llewelyn por supuesto. El joven que acomete este complicado reto no es otro que un desconocido llamado Ben Whishaw, que salva el aprobado sin aportar nada al personaje más que una notable falta de respeto a sus predecesores, pues los típicos gadgets sorprendentes del mítico agente del MI6 son directamente descartados y su talento es reemplazado por una gran inteligencia y capacidad maquiavélica aplicadas al mundo de la informática, que quizás parece más acorde con los tiempos pero rompe por el momento con una de las tradiciones más sagradas de la saga. Cierto es que este nuevo Bond que venimos descubriendo des de que Craig hizo suyo el personaje no requiere de gadgets para sus misiones, pues se basa en su fuerza bruta y su resistencia física para llevar a cabo su cometido, lo cual en sí mismo es otro cambio más que notable respecto a lo que Bond nos tenia acostumbrados. También nos sorprende el filme evitando casi por completo de mítica figura de la “chica Bond”, que en esta ocasión prácticamente no existe, y pasa a engrosar la lista de cambios radicales perpetrados por Skyfall.

Debemos suponer que toda esta rotura con la tradición responde a un afán por triunfar comercialmente tras pasar la saga momentos francamente dramáticos, que han llevado a los productores a buscar el agrado del público ofreciéndonos un Bond mucho más oscuro y realista, como ya hizo en su día Nolan al reinventar a Batman también con un rotundo éxito, o más recientemente intenta hacer Marvel con el superhéroe Spider-man. Aún así, cuesta olvidar la clase y el señorío que caracterizaba a los míticos agentes británicos que encarnaron actores como Sean Connery, Roger Moore o incluso Pearce Brosnan, que rezumaban elegancia en vez de fuerza. Podemos decir que para el estudio es una misión cumplida, pues Skyfall ha irrumpido con mucha fuerza en la taquilla de Estados Unidos, con 87.8 millones de dólares, el mejor estreno de la historia para un filme de la saga en territorio yanqui que hasta la fecha. Anteriormente la saga había llegado a los 40 millones con Casino Royale (2006) y 67 con Quantum of Solace (2008). Un hito impresionante que demuestra el acierto comercial de el nuevo estilo Bond si recordamos los número de la era Brosnan, que no pasaron de 26 millones con Goldeneye (1995), 25 con El mañana nunca muere (Tomorrow never Dies, 1997), 35 con El mundo nunca es suficiente (The World is not Enough, 1999) y 47 en su última entrega Muere otro día (Die another Day, 2002). Skyfall se destapa como la más taquillera a la vez que radical entrega de la franquicia, confirmando que los gustos del gran público han cambiado, pues lleva en solo 15 días 518.6 millones a nivel mundial, superando incluso la marca de Casino Royale (2006) de 594 millones y también la de Quantum of Solace (2008) de 586. Viendo estas cifras es fácil decir que Skyfall será el film Bond más taquillero de la historia en términos globales. A pesar de todo, personalmente soy un fan de ese Bond con gracia y chispa, con sus gadgets y sobretodo con sus chicas Bond. Como único gesto a los nostálgicos Skyfall nos hace un guiño al ofrecernos de nuevo el mítico Aston Martin de 007, que como metáfora de toda la transformación de la saga queda absolutamente destrozado y destruido en esta última entrega.

Skyfall

Es obligado hablando del reparto destacar a una Judi Dench que se nos muestra más humana y cercana que nuevo, que se ve en la obligación de ceder su sitio a un fresco y acertado Ralph Fiennes, que parece haber nacido para el papel. Por supuesto, hablando del reparto, merece mención aparte el gran Javier Bardem, aclamado por la crítica mundial por este papel en el que encarna a el ya apodado como “mejor malvado de la historia de la saga Bond“. Sobre su actuación, realmente remarcable, avisar que es obligado disfrutarla en versión original, y rebajar un poquito las expectativas a quien todavía no haya visto Skyfall, pues si bien Bardem goza de secuencias en las que está absolutamente brillante, no tiene una excesivo presencia en el filme y el guión le sitúa como un malvado genio que se anticipa a los pensamientos de nuestro protagonista de forma brillante, cosa que no es en absoluto nueva pues hemos visto personajes similares en múltiples ocasiones, desde los papeles de Kevin Spacey en Seven (1995) y Sospechosos habituales (The Usual Suspects, 1995), hasta el de Timothy Olyphant en La Jungla 4.0 (Live Free or Die Hard, 2007) o incluso el de Tobin Bell com Jigsaw en la saga Saw. Aún así hay que reconocer abiertamente que Bardem aporta al papel de Silva un toque absolutamente personal y consigue cuadrar una actuación muy remarcable que algunos incluso sitúan ya en un buen lugar para la carrera hacia los Oscar, aunque algunos echaréis en falta con razón más presencia del actor español más internacional en el filme.

Si algo respecta el filme de la prolífica saga basada en el personaje de Ian Fleming son los títulos de crédito, en esta ocasión acompañados con la pegadiza canción compuesta por la cantante de soul británica Adele, que mantienen el espíritu surrealista de sus antecesoras. Sorprende en el arranque de Skyfall una trepidante y casi delirante escena de persecución por los tejados de Estambul, con secuencias muy parecidas a la reciente Venganza 2 – Venganza: Conexión Estambul (Taken 2, 2012), escena que por cierto no concluye, puestos a romper con todo, con el típico Bond caminando enfocado por el mítico cañón como antaño concluían los arranques de la saga, aunque sí se nos ofrece esta mítica secuencia afortunadamente aunque sea al final del filme como concesión a los nostálgicos. Asistimos también en el filme a la presentación de la secretaria Moneypenny por sorpresa a última hora, muy parecido a como lo hizo Chris Nolan con el personaje de Robin en El Caballero Oscuro: La leyenda renace (The Dark Knight Rises, 2012), interpretada por Naomie Harris, ahondando en el caos temporal en que nos han sumergido las tres películas de Craig, que se mueven entre secuela y pre-cuela de forma deliberadamente confusa.

Podemos concluir que Skyfall es un paso más en la reinvención del personaje del Agente 007 que intenta un regreso al pasado mientras fulmina todas los costumbres de una saga que estaba tocada de muerte antes de la llegada de la nueva versión de Bond de la mano de Daniel Craig. El director Sam Mendes se recrea en lo contemplativo y visual huyendo del frenesí de acción que caracteriza a la saga y consigue encumbrar a un Bardem con un papel tan bueno como breve que por supuesto hará las delicias de sus fans españoles.

JORDI CIERCO

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Imágenes de Skyfall

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Tráiler de Skyfall:

 

Ficha técnica:

DIRECTOR: Sam Mendes
GUIÓN: Neal Purvis, Robert Wade, John Logan (Personaje: Ian Fleming)
MÚSICA: Thomas Newman
FOTOGRAFÍA: Roger Deakins
MONTAJE: Stuart Baird
VESTUARIO: Jany Temime
REPARTO: Daniel Craig, Judi Dench, Javier Bardem, Ralph Fiennes, Naomie Harris, Bérénice Marlohe, Albert Finney, Ben Whishaw, Rory Kinnear, Ola Rapace, Helen McCrory, Nicholas Woodeson, Elize du Toit, Ben Loyd-Holmes, Tonia Sotiropoulou, Orion Lee
PRODUCTORA: MGM / Columbia Pictures / Albert R. Broccoli / Eon Productions / B23
DISEÑO DE PRODUCCIÓN: Dennis Gassner
DISTRIBUIDORA: Sony Pictures Releasing de España
ESTRENO EN REINO UNIDO: 26 de Octubre 2012
ESTRENO EN ESPAÑA: 31 de Octubre 2012
CALIFICACIÓN: No recomendada para menores de 16 años.
DURACIÓN: 143 minutos

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