Amenaza en la sombra

Amenaza en la sombra

Amenaza en la sombra
Amenaza en la sombra (Don’t look now, Nicolas Roeg, 1973) podría ser, de entre toda la filmografía de su director, una de sus obras más accesibles al público general junto a su personal adaptación del libro de Roald Dahl La maldición de las brujas (The Witches, 1990), por hacer uso de una narrativa lineal o por estar inscrita dentro del género de terror, que hace casi cuatro décadas no permitía un alto nivel de experimentación. Sin embargo, el complejo progreso del film en la mente del espectador funciona gracias a una puesta en escena que nos presenta ciertas contradicciones frente a lo establecido, provocando que, a pesar de contener los elementos necesarios para que tras su estreno fuese catalogada como una obra maestra del terror psicológico, esta película pueda aspirar a mucho más que a ser una simple película de terror. Es también una película de autor, y una de las mejores de la carrera de su cineasta.

Protagonizado por una joven Julie Christie, quien ya había trabajado con directores de la talla de Truffaut en Farenheit 451 (1966) y de David Lean en Doctor Zhivago (1965), y por Donald Sutherland, conocido actualmente por interpretar al Presidente Snow en la saga de Los Juegos del Hambre (The Hunger Games, Gary Ross, Francis Lawrence, 2012 – ), el film narra los inquietantes acontecimientos que les ocurre a un matrimonio británico durante una estancia en Venecia tras la muerte de su hija pequeña. Mientras que la mujer contacta con una médium ciega quien le informa de un grave peligro que se cierne sobre ella y su marido, este último tiene la impresión de avistar la figura de su fallecida hija por las calles de la ciudad.

La descripción de Venecia que se muestra en pantalla contradice el imaginario común al corresponderse con la de un lugar desierto, decadente y tétrico. Por ello, las constantes referencias a la simbología del ocultismo y la interferencia de esta con la simbología cristiana (el plano que muestra la figura de la médium encuadrada en tres espejos alineados cual virgen en un tríptico cristiano) dentro de un espacio institucionalmente religioso como es la ciudad de Venecia no hacen más que reforzar la turbia atmósfera que envuelve el relato.

La película se desarrolla de una forma extraña e hipnótica debido a que su director maneja la tensión narrativa con un inusual pulso. La importancia de ciertas secuencias parece hallarse en lo que sucede antes de que estas comiencen y en lo que se percibe después de que estas concluyan, razón por la cual Roeg sostiene algunos planos durante unos segundos antes de cortar al siguiente, ofreciendo al espectador las pistas necesarias para comprender el relato.
El dinámico y brusco (casi esquizofrénico) montaje, estilema característico del cineasta y aquí perfectamente justificado en las cualidades psíquicas de la figura del marido, dota de una mayor complejidad a la narración al jugar con flashbacks, imágenes poéticas e incluso realidades paralelas.

La elección del director de situar su historia en una Venecia de aspecto gótico y poblada de sombras acechantes le permite trabajar una segunda contradicción, que es la posibilidad de mezclar diferentes puestas en escena para confundir las expectativas del espectador, como al lanzarnos una secuencia romántica rodada con elementos expresionistas propios del suspense. El clímax final, que desarrolla con un tempo lento y una ambientación onírica para súbitamente generar una atmósfera de terror, es posiblemente el mejor ejemplo de la voluntad del cineasta de abrazar varios géneros incrementando las lecturas que se puedan hacer de su obra.

Ante todo, y precisamente siendo esto lo que le otorga a la obra el prestigio de film de culto, Amenaza en la sombra es una película sobre el acto de mirar relacionado con la muerte, de ahí la alusión a la negación de realizar esta acción en el título anglosajón, traducido al español con una intención puramente comercial.

La mirada que destruye se traduce tanto en la forma como en el contenido, puesto que esta es la causa (disfrazada de curiosidad) del peligro que se cierne sobre el protagonista masculino a medida que se interna en la búsqueda de su mujer, mientras que aquello que la médium denomina en la historia como su “segunda visión”, su percepción extrasensorial, corresponde al frenético montaje de la cinta, ofrecida al espectador como una ayuda para desentrañar el misterio.

Es interesante como en el mismo año de su estreno, surgió otro largometraje de distinta nacionalidad y de título Rojo oscuro (Profondo rosso, Dario Argento, 1973), que seguía una estela de películas con las cuales el film de Roeg comparte ciertos aspectos. De aquí que se haya llegado a considerar a Amenaza en la sombra como una adaptación británica de la fórmula italiana del giallo.

El giallo es un subgénero del thriller que pone en escena una investigación entorno a un asesino en serie, frecuentemente rodeada de matices sobrenaturales. Las películas inscritas en este subgénero plantean un universo muy visual y estético en la forma, muy plástico, impactante para el espectador, dejando la coherencia de la trama en un segundo plano. Al igual que en el film de Argento, Amenaza en la sombra aborda el tema de la infancia relacionada con la muerte.

En el caso de la película de Roeg, la infancia se traduce en un recuerdo de felicidad que irrumpe en escena de forma ambigua, implícita, como presagio de muerte, mientras que en la película de Argento la infancia es un recuerdo doloroso y traumático que irrumpe en escena de forma explícita como instrumento de muerte.

JUAN PRIETO

 

 

Trailer de Amenaza en la Sombra:
http://youtu.be/46_l0CRdg2w

Ficha Técnica
Título original:Don’t Look Now (Amenaza en la Sombra)
Año:1973
Duración:110 min.
País: Reino Unido
Director: Nicolas Roeg
Guión :Allan Scott, Chris Bryant (Historia: Daphne du Maurier)
Música: Pino Donaggio
Fotografía: Anthony B. Richmond
Reparto: Donald Sutherland, Julie Christie, Hilary Mason, Renato Scarpa, Massimo Serato
Productora: Coproducción GB / Italia; Paramount

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