Ha vuelto. Casi 10 años después de su última película como protagonista (Terminator 3), tras dos legislaturas como Governador de California y después de sus apariciones en Los Mercenarios, El Último Desafío es el título de regreso a la gran pantalla de Arnold Schwarzenegger.

Una gran promoción del filme lo daba a entender, ya que ha viajado por media Europa, sin parar en España y eso que uno de los actores principales es Eduardo Noriega. Que no aparezca su nombre bien grande en los créditos iniciales (inexistentes, solo el título de la película) no presagiaba nada bueno, y así es.

El papel parece bien escogido para el retorno. Un ex-policía de avanzada edad que disfruta como sheriff en un pueblo tranquilo de Arizona cerca de la frontera mejicana y que cuando aparecen los problemas, pese a los achaques de la edad, tiene la fuerza suficiente para enfrentarse a ello. Perfecto. El problema es que todo lo que lo rodea no funciona.

No funciona el humor escogido, ni Knoxville, que sale sorprendentemente poco (se agradece), ni las situaciones cómicas que quieren crear. No funciona el montaje paralelo del FBI. Whitacker y compañía no aportan nada de nada. No funciona la acción ni el ritmo (y eso que media película la protagoniza un coche a toda velocidad). Increíble que lo que parecía empezar como una parte de A todo gas se diluya tan rápidamente para pasar a ser algo intrascendente y sin sentido. Para ser una película de acción no arranca casi hasta el final. El principio lento y pausado es correcto conjuntado con la lentitud de movimientos de nuestro protagonista, pero le cuesta arrancar y cuando lo hace lo hace mal, con un duelo al sol poco motivador. Mejora cuando Arnold y Noriega se encuentran cara a cara y la persecución en el maizal.

Mal que me pese, tampoco funciona el malo. Noriega no da la talla en este papel. La verdad, nadie se puede creer que es el capo de la mafia mejicana, ni por su aspecto ni por su forma de actuar. Tema a parte el doblaje. A parte de hablar en perfecto español de España y no de México, suele ocurrir lo de siempre que un actor se dobla a si mismo, lo hace sin fuerza, sin carisma, sin presencia. Se nota demasiado que está fuera de la escena, cosa que normalmente no pasa con los dobladores normales. Falta por ver como es en la versión original.

Las grandes estrellas de los 80 en sus nuevos trabajos no van acompañados de los equipos ni directores con los que trabajaban por entonces, cosa que les perjudica en gran manera. En este caso, el director coreano Jee-woon Kim con la excelente Encontré al diablo (entre otras) a sus espaldas, no parece que esté aquí muy inspirado. El inicio en Las Vegas está bien llevado y las escenas de acción correctas, pero no es un desembarco en Hollywood muy espectacular. Si que mantiene imágenes de violencia explicita, ya que nunca en una peli de Schwarzenegger se habían visto los impactos de bala y explosiones de sangre como se ven en El Último Desafío, ésta es una práctica que empieza a ser habitual en estos tiempos.

Es una lástima que un regreso tan esperado se haya visto tan mal acompañado. No suelo ser muy exigente con los guiones en este tipo de películas y las defiendo casi todas, pero en este caso, seguramente por las expectativas creadas la decepción ha sido mayor, aunque muchos, sin duda, la disfrutarán. Igualmente, celebro su regreso y poder volver a verle en la gran pantalla y seguiremos insistiendo, y esperando con los brazos abiertos The Tomb y Ten esperando encontrar una mejoría.

Al menos, dentro del despropósito, Arnold ha vuelto!

OSCAR

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TÍTULO ORIGINALThe Last Stand
AÑO 2013
DURACIÓN 107 min.
DIRECTOR Kim Ji-woon
GUIÓN Jeffrey Nachmanoff, Andrew Knauer
MÚSICA Alan Silvestri
FOTOGRAFÍA Ji-yong Kim
REPARTO Arnold Schwarzenegger, Eduardo Noriega, Forest Whitaker, Johnny Knoxville, Luis Guzman, Harry Dean Stanton, Peter Stormare, Zach Gilford, Jaimie Alexander, Rodrigo Santoro, Génesis Rodriguez