Najwa Nimri subió al escenario del Auditorio para recibir el Gran Premi Honorífic a su carrera del Festival de Sitges. Después de debutar en Salto al vacío (1995), uno de los hitos del cine independiente estatal, por la cual obtuvo el premio a la Mejor Actriz Europea al Festival de Berlín, la actriz nacida en Pamplona y de ascendencia jordano-española, empieza una carrera fulgurante que la convierte en una de las actrices españolas más destacadas de su generación, con películas de género como Abre los ojos (1997) de Alejandro Amenábar, una de las películas clave del fantástico europeo, Los amantes del círculo polar (1998), Fausto 5.0 (2001), Verbo (2011) y Quién té cantará (2018). Además de compaginar el cine con su otra gran vocación, la música pop, también se ha convertido en una estrella de la televisión gracias a las series Vis a vis y La casa de papel.

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Najwa Nimri pronunció un impagable discurso que ya forma parte de la historia del festival.

“Me gusta que sea honorífico pero el honor es mío. Si alguna vez tengo que pensar en si el imaginario colectivo se ha estancado, que últimamente me da la sensación de que sucede bastante a menudo, miro a Sitges. Si quiero ver si todavía existe una cierta libertad a la hora de narrar, valentía, y creatividad desde esa libertad, miro a Sitges. De verdad”.

“Todos los nuevos directores que he descubierto estos últimos años han nacido aquí, Sitges refresca. El miedo refresca. Y voy a citar para despedirme una frase, bueno, más bien una sentencia, que dijo un tipo del Variety de mi primera película, ‘Salto al vacío’, de 1996: ‘Franco is dead but spanish cinema is violently alive’”, frase que vendría a traducirse como “Franco está muerto pero el cine español está violentamente vivo”.

“Yo creo que lo que pasa con este festival es que Franco is dead but this festival, motherfuckers, this fucking festival is violently alive”.

Najwa Nimri en el Festival de SItges