Un vampiro sediento de sangre muerde a un famoso escritor de novelas de terror. Una vez repuesto le ofrece la posibilidad de acompañarlo a un selecto club de Monstruos. Allí, entre canciones y bailes, el vampiro Eramus (Vincent Price) aprovechará la ocasión para contarle tres historias de terror.

Nos encontramos ante una atípica película, primero por ser un filme dirigido por Roy Ward Baker cuyos trabajos más destacados están a cargo de la Hammer. Las cicatrices de Drácula (1970) o Quatermass and the Pit (1967) son un par de ejemplos de sus trabajos, pero a lo largo de su carera se movió constantemente por el género del terror, con películas como El asilo del terror o la fantástica Kung Fu contra los 7 vampiros de Oro.

Un director que en esta ocasión dirigió para la Amicus Productions un film al más puro estilo Hammer, siendo una productora rival. Otro punto que hace falta reseñar, es que el estilo de esta película y sobretodo su moraleja final, en la que deja al hombre como al mayor monstruo, queda algo desfasada situándonos ya a inicios de los 80, cuando no hace tanto ya se han visto películas como Halloween (1978) o Viernes 13 (1980).

A pesar de todo ellos, los aficionados al terror y sobretodo a Vincent Price, encontrarán esta película como una pequeña delicia.
La narración gira en torno a tres historias fantásticas sobre seres sobrenaturales salidos de un árbol genealógico de Monstruos. Eramus el Vampiro, protagonizado por Vincent Price, presenta cada historia como si se tratara del narrador de Creepshow.

Entre canciones de UB 40 o The Pretty Things, en unas algo cutres interpretaciones filmadas sin ninguna gracia, se van intercalando estos cuentos contados por Price. El primero de todos trata de sobre un hombre medio vampiro medio hombre lobo que posee un silbido muy peculiar.

La segunda historia trata sobre una familia de vampiros que son descubiertos por un grupo de hombres de negro cazadores de estos seres. Y el tercer cuento narra como un director de cine encuentra una localización para su película en un terrorífico pueblo en el que viven unos seres que parecen muertos vivientes.

Todas estas historias, con más o menos gracia, poseen algo del encanto de aquellas viejas películas de terror. Sin tratar demasiado, eso si, la ambientación o el maquillaje. Los decorados son algo cutres y el maquillaje brilla por su ausencia. Los miembros del Club de los Monstruos, por ejemplo, van todos con máscaras sacadas de un carnaval.

Una curiosa película que tan solo por tener a Vincent Price entre los suyos, ya vale la pena. Pero el esfuerzo del director para devolvernos el aire de aquellas historias de terror de hace años, y seguramente con muy poco presupuesto, convierten a El club de los Monstruos en un pequeño clásico para muchos. Y es que no hace falta ser una gran película para ser un pequeño filme de culto.

 

SALVA VILA

 

El club de los monstruos

El club de los monstruosFicha Técnica:
Título original: The Monster Club
Dirección: Roy Ward Baker
Guion: Edward Abraham
Música: John Georgiadis, Douglas Gamley
Fotografía: Peter Jessop
Reparto: Donald Pleasence, John Carradine, Vincent Price, Stuart Whitman, Lesley Dunlop, Britt Ekland, Richard Johnson, Barbara Kellerman, Simon Ward, Anthony Valentine
Año: 1980
Duración: 104 min.
País: Reino Unido
Productora: Amicus Productions / Sword & Sorcery