El doctor Russell Marvin lleva a cabo el proyecto Skyhook, consistente en lanzar al espacio exterior diferentes cohetes con satélites para explorar el espacio para futuras misiones. Misteriosamente cada vez que es puesto uno de estos en orbita, desaparece sin aparente explicación. Finalmente empiezan a sospechar de que la causa de todo se debe a una posible invasión alienígena.

Película dirigida por Fred F.Sears en 1956, cuyo mayor atractivo radica en la animación de los platillos volantes realizada por el genial Ray Harryhausen.
La película sigue la línea clásica de muchas cintas de ciencia ficción de la década, con el intento del hombre por sobrepasar las fronteras del espacio y el ataque de unos extraterrestres con deseos de dominar la tierra.

Al igual que en La guerra de los mundos (1953), los extraterrestres que llegan al planeta tierra provienen de un planeta agonizante, pero en esta ocasión primero quieren establecer un contacto con los humanos, concretamente con el profesor Marvin (Hugh Marlowe), para explicar sus intenciones y no destruirlos directamente. Por desgracia, esto no es posible y terminan siendo atacados por el ejercito, que como sucedía en otras producciones, primero intentan destruir y luego hablar.
La diferencia radica en que estos alienígenas son bastante destructivos, no como en otras películas de serie B donde el invasor es destruido fácilmente. En ésta, podemos ver una larga cantidad de secuencias en que los extraterrestres matan a humanos, destruyen edificios e incluso lanzan a alguna persona desde el interior de sus platillos.

El ritmo de la narración es muy bueno y constante, mostrando la manera de descubrir como aniquilar a los invasores, mezclado con una serie de ataques de alienígenas, consiguiendo de esta manera que sea una película entretenida, sin ningún descenso en el ritmo y logrando todo el interés por parte del espectador.
Gracias a esto podemos dejar un poco de lado los momentos flojos que tiene el guión. Aparecen algunos hechos que nos parecen absurdos, como descubrir que los protagonistas no se sorprenden al ver varias veces unas potentes luces móviles cerca de sus casas (evidentemente ovnis) a las que confunden con fuegos de San Telmo, o el hecho que después de lanzar varios cohetes al espacio sin poder obtener ningún contacto con ellos, nuestros protagonistas no se hacen ninguna pregunta por explicar los posibles motivos y continúan a lo suyo.

El otro gran apartado de la película son los efectos especiales. A pesar de mostrar unos alienígenas con una movilidad muy estática y reducida, de brazos totalmente rectos y sin dedos (que les deben servir poco para trabajar), tenemos unos ovnis clásicos en forma de plato. Recreados con la técnica del Stop-motion, por el técnico de animación Harryhausen, resisten muy bien el paso del tiempo y vemos una gran cantidad de secuencias en las que intervienen los platillos volantes destruyendo edificios en Washington, eliminando ejércitos o aterrizando sobre la tierra.

En este sentido tiene gran mención la batalla final sobre la ciudad de Washington, en la que muchos de los edificios emblemáticos, como el Capitolio, son atacados y destruidos por los platillos volantes. Todo un espectáculo.
No dejar de mencionar la cantidad de inventos tecnológicos que aparecen, tales como escudos electromagnéticos, traductores universales o viajes que parecen ser a la velocidad de la luz.

En definitiva, un gran clásico de la ciencia ficción de los 50 que no hay que dejar escapar, que ha aportado grandes ideas al cine fantástico e incluso ha sido homenajeada por Tim Burton en su película Mars Attacks (1996), donde recrea perfectamente estos platillos volantes y parte de la historia.

 

SALVA VILA

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Ficha técnica:
TÍTULO ORIGINAL: Earth vs. the Flying saucers.
DIRECTOR: Fred F.Sears
GUIÓN: Curt Siodmak, George Worthing Yates, Bernard Gordon (basado en libro de Donald E.Keyhoe “Flying saucers from outer space”)
MÚSICA: Mischa Bakaleinikoff
FOTOGRAFÍA: Fred Jackman Jr. (B&N)
REPARTO: Hugh Marlowe, Joan Taylor, Donald Curtis, Morris Ankrum, John Zaremba, Thomas Browne Henry, Grandor Rhodes, Larry J.Blake
PRODUCCIÓN: Sam Katzman, Charles H. Schneer
PRODUCTORA: Columbia Pictures
ESTRENO EN USA: Julio 1956
DURACIÓN: 83 minutos