Not quite Hollywood: the wild, untold history of Ozploitation es el primer documental dirigido por Mark Hartley autor de otra maravilla de este género como Machete maidens unleashed! y de la que esperamos con impaciencia Electric Boogaloo, the wild untold history of cannon films.

Estamos ante un documental que repasa exhaustivamente la producción cinematográfica australiana, desde finales de los 60 hasta nuestros días. Un film disfrutable para cualquier espectador curioso. Su título Ozploitation proviene de la fusión entre Aussi (australiano) y explotation (explotación) y se usó para denominar la basta producción australiana de finales de los sesenta hasta finales de los ochenta. Explica a través de sus protagonistas como se creó una indústria de la nada a través del arrojo y pasión de sus protagonistas, gente emparentada espiritualmente con Roger Corman que tenían claro que si querían hacer cine tenía que ser rápido, barato y sobretodo rentable.

Es por este motivo que desde muy al principio se dedicaron a explotar como hicimos en España el sexo, el terror y la violencia. El documental se fragmenta según la temática con unas frescas e informativas cortinillas. Estas hacen especial hincapié en el carácter de explotación de los films.

Viendo el documental surgen algunos paralelismos con la indústria española. Nosotros tuvimos el destape con Pajares, Esteso, Landa y un largo etcétera, ellos tenían a Alvin un personaje torpón y bajito que protagonizaba escenas tórridas con mujeres de buen ver, féminas que inexplicablemente se sentían atraídas por el físico del susodicho, bañado todo ello de un humor grueso. Barry McKenzie, otro personaje, era bien distinto y políticamente incorrecto por decirlo suavemente. Se trataba de un nativo mal hablado, bebedor, machista y racista. que viajaba a Londres y Paris (en su secuela) en busca de aventuras sexuales. La película en cuestión se convirtió en la primera en la historia de Australia en recaudar un millón de dólares. Fue el mayor éxito del cine australiano hasta la fecha. Como aqui lo fue Torrente al convertirse en el mayor éxito del cine español treinta años después. No volverían a exportar un personaje pretendidamente australiano hasta Cocodrilo Dundee.

Después del softcore y el humor grueso se pasan a producciones de terror plagiando éxitos americanos como El exorcista (de nuevo igual que en España donde se parieron perlas como Exorcismo! Jesús Franco, 1974)y realizando lo que parecen interesantes propuestas como Long Weekend o Next of kin películas que Tarantino pone por las nubes (la verdad es que a veces el muchacho es demasiado entusiasta) y que realmente apetece ver para saber si molan tanto como parece. Llegados a este punto muchos actores estadounidenses o de habla inglesa iban a trabajar a Australia, Jamie Lee Curtis, Dennis Hopper o Donald Pleascence por citar algunos.

Hay que destacar que los elementos técnicos, tanto en el diseño de producción, como la fotografía eran elementos muy cuidados sobretodo a partir de los años setenta y que llegarán a un nivel muy alto en los ochenta en casos como Dead end Drive Inn o Razorback donde són los americanos quienes tienen algo que envidiar.. Mención aparte para los especialistas y las películas de coches y moteros como Mad Max, Stone o The Chain Reaction. Donde se pone de manifiesto quien rueda con nervio y pasión la carretera y quien simplemente en pleno siglo XXI no sabe hacerlo (cualquier A todo gas o aborto pretendidamente espectacular de Michael Bay).

Finalmente se echa un vistazo a la situación actual con los testimonios de Greg McLean (Wolf Creek, Rogue) o James Wan (Saw, Insidious) pero se hace bastante por encima. El documental descubre una época y lugar poco conocidos para la mayoría de los aficionados y escoge lo más interesante de cada género. Sirviendo como perfecta introducción a la basta producción australiana.

Not quite Hollywood es toda una reveréncia a la pasión por hacer cine y al cine de género como lícito entretenimiento. Prácticamente todo el mundo ha visto alguna película de las que sale en este documental aunque no sepa que es australiana.