El debut de Raúl Arévalo como director es un thriller de venganzas que recorre muchos lugares comunes del subgénero y lo salpica de ambiente cañí y elementos de la cultura española haciéndolo suyo. La película que ha tenido el honor de ser la única película española presentada en el Festival de Venecia de este año y por lo tanto ha sido muy aplaudida en su pase por los espectadores, acongoja y sorprende por partes iguales a lo largo de todo su metraje.

Tarde para la Ira

Y para su debut cuenta con un compañero suyo de fatigas, Antonio De La Torre, cada vez más hecho a cada uno de los personajes que ha interpretado en su filmografía. Tarde para la Ira nos sitúa en una España que bien podía ser la de los años 70, pero que desgraciadamente es la actual, dónde la justicia brilla por su ausencia y la falta de ésta solo genera monstruos desiguales y criaturas sin sentido de la vida. José (Antonio De La Torre) es un hombre aparentemente normal, solitario, que por casualidades del destino y por una aparente soledad, se enamora de la hermana de su amigo Juanjo. Pero el novio de ésta, Curro, está a punto de salir de la cárcel por un atraco en el que se vio envuelto. Sus vidas se cruzarán desvelando misterios y rencillas del pasado.

Tarde para la Ira

Sin duda Arévalo sabe crear una atmósfera cruda, fría, áspera para presentar a cada personaje, y para desenmarañar una madeja que a priori puede parecer simple, con poco detalle, incluso hasta previsible. Pero es solo un espejismo: cuando parece que todo va a estallar, se agradece que sea con un detonante como lo es uno de los mejores actores secundarios del panorama actual español.

Manolo Solo con un personaje del que mejor no contar nada para que el espectador disfrute más de él, con una interpretación camaleónica con la que en solo unos minutos en pantalla, aprieta el gatillo de la dinámica del guión y hace que esa aparente continencia se desate haciendo explotar la bomba de relojería que el director tiene entre manos.

Tarde para la Ira

Con un sinfín de referencias visuales, estéticas y estructurales que hace que el espectador piense en el Nicolas Winding Refn de principios, el sucio estéticamente hablando, el de la trilogía Pusher, o los thrillers de venganzas coreanos (esos planos de espalda con los que Arévalo o Windingn Refn se recrean como ya pasa en los asiáticos) pasando por el cine salvaje de los 70 como el de Sam Peckinpah (También tiene aires de Perros de Paja) Pero que intenta ir más allá.

Si hace unos meses otra producción del cine español como Toro (Kike Maillo, 2016) nos recordaba a la parte colorista y visual del thriller de venganzas coreano y lo último de NWR, pero igual salpicada con Procesiones de Semana, Santa, Cornetas o flamenco en su banda sonora, sin duda Arévalo viaja a los años setenta y se transforma en un Peckipah español. Si este es su debut, habrá que estar atento a sus siguientes films.

RAÚL MARTÍN
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Tráiler de Tarde para la ira


 
tardeparalairaposterTítulo original: Tarde para la ira
Año: 2016
Duración: 92 min.
País: España
Director: Raúl Arévalo
Guión: Raúl Arévalo, David Pulido
Fotografía: Arnau Valls Colomer
Reparto: Antonio de la Torre, Luis Callejo, Ruth Díaz, Manolo Solo, Alicia Rubio, Raúl Jiménez, Font García
Productora: La Canica Films / Televisión Española (TVE)