Del Magnífico estudio Laika, que nos deleitó con Los Mundos de Coraline, El Alucinante mundo de Norman y Los Boxtrolls, se estrena ahora lo que puede ser su Obra Maestra hasta la fecha. Su mejor película, más sencilla y con mucha más profundidad de su pequeña y esperemos que muy muy amplia filmografía. Tan sencilla y profunda a la vez como lo que se esconde tras el arte japonés del Origami (papiroflexia).

Kubo y las dos cuerdas mágicas

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Travis Knight, miembro del equipo de la productora de animación, debuta como director de esta película y lo hace de una manera muy personal, a ojos del espectador, pero también como declara en alguna de las entrevistas con motivo de la promoción de la película.

Lo hace con una dedicatoria que mucho tiene que ver con la trama de la película (y que aquí no desvelaremos) y eso la hace más comprensible, más sensible y más profunda, vestida con el más precioso de los vestidos que pueda llevar una Geisha, cuidada pero a la vez sin demasiados elementos barrocos:

Esta tan bien dirigida que en ocasiones nos parece que estamos leyendo un libro de ilustraciones para niños, jóvenes, adultos… y Ahí está su principal atractivo, incluso con diferencia de su anterior incursión en el cine del estudio: Es una película que deberían ver los niños, pero que los adultos no nos podemos perder.

Con esta forma tan sutil de introducir todas esas referencias cinéfilas confesas del director: desde Kurosawa al animé más antiguo, desde El lobo solitario y su cachorro, a lo más tradicional del cine de Hayao Miyazaki y su Studio Ghibli.

Para un cuento con una identidad propia: homenajea tan bien a la mitología japonesa, y de manera tan sencilla, que parece que estamos viendo una película completamente de factura asiática.

Es una película que sorprende a lo largo de su metraje, que no piede la línea, que hace un uso de las 3 Dimensiones de una manera tan inteligente, sutil y perspicaz en función a esos planos tan bonitos, que forman parte del cuento que nos está narrando.

Mención especial a esas 3 Dimensiones que tan bien le sienta al cine de animación y que aquí le añade incluso un atractivo a la película, con ese uso tan sutil e inteligente como se ha dicho, que en muchas ocasiones nos recuerda al uso inteligente que se le dio en producciones como Harakiri de Takashi Miike o la también coproducción asiática El Último Lobo.

Kubo y las dos cuerdas mágicas va mucho más allá. Quedándonos con una historia de pocos personajes, de mucha profundidad filosófica de la vida, no solo oriental, de momentos que los pequeños sentirán y disfrutaran para reflexionar más adelante en sus vidas, y que los adultos percibiremos de otra manera.

Sin duda, y para el que escribe estas líneas, el Estudio Laika se merecería una estatuilla de la academia por esta película. Porque es una experiencia, y porque es algo totalmente diferente a producciones de Dreamworks o Pixar, que sin menospreciarlas, Laika brilla por si sola, y se merece mucha más promoción.

Con todos los mimbres para ser una película de culto dentro de los japonismos y homenajes de occidente a oriente, háganse un favor y lleven a sus hijos a verla, pero sobretodo llévense a si mismos. La disfrutarán. Y quédense hasta que acaban los títulos de crédito si quieren ver uno de los secretos del porqué estas producciones contienen tanta magia.

RAÚL MARTÍN
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Tráiler de Kubo y las dos cuerdas mágicas


 
imageTítulo original: Kubo and the Two Strings
Año: 2016
Duración: 101 min.
País: Estados Unidos
Director: Travis Knight
Guión: Marc Haimes, Chris Butler (Historia: Shannon Tindle, Marc Haimes)
Música: Dario Marianelli
Fotografía: Frank Passingham
Productora: Laika Animation