La segunda película de Emilio Aragón como director, Una noche en el viejo México (A night in Old Mexico, E. Aragón, 2013) pretende adentrarse en un relato de raíces puramente norteamericanas, confundiendo al espectador situándolo a conciencia en el ámbito del western. Sin embargo, lo único que acerca esta película al crepuscular género de vaqueros parece ser su localización en la frontera mejicana.

Una noche en el viejo México

El largometraje tiene un buen y prometedor arranque que da ciertas pistas sobre lo que podría decaer del viaje furtivo del protagonista, un hombre anciano con rabiosas ansias de seguir disfrutando de la vida, y su nieto. Una road movie generacional que incite al descubrimiento de lazos familiares perdidos al estilo de Nebraska (Alexander Payne, 2013). Sin embargo, todas estas buenas intenciones se pierden a la primera de cambio debido al guión de un tal William Wittliff que, debido a los numerosos flancos que abre, quiere acabar por cerrarlos todos de la forma más sencilla e ilógica posible, cayendo numerosas veces en el ridículo.

Una noche en el viejo México se resume a ser, por así decirlo, la prima fea de No es país para viejos (No country for old men, Joel & Ethan Coen, 2007) en cuanto a la premisa que, desafortunadamente, tarda en aparecer hasta pasada casi la primera mitad de la película. El gruñón aunque con buen corazón de Red Bovie, encarnado por un Robert Duvall que en ocasiones da la impresión de que a sus 83 años es demasiado mayor para correrse este tipo de juergas, encuentra en los asientos traseros de su coche un gran botín perteneciente a unos torpes criminales asociados a un peligroso cártel liderado por un contenido Luis Tosar. Este último se encargará de recuperarlo con la ayuda de un sicario que perseguirá a los protagonistas por la ciudad mejicana en la que han ido a parar.
A diferencia de Ang Lee, quien cuenta magistralmente sus historias a pesar de ser un completo desconocedor de la época y cultura en la que se ubican como La tormenta de hielo (The ice storm, 1997) o Brokeback mountain (2005), el español Aragón no consigue conectar con ese terreno extranjero y la película rebosa de lugares comunes, situaciones ilógicas, diálogos falsos y obvios, toques de humor incoherentes y personajes huecos que la hacen demasiado previsible por momentos.

Por otra parte, si hay algo que sea digno de alabanzas en este largometraje es su elaborada producción al otro lado del Atlántico y ese coleguismo o camaradería entre el equipo artístico que, a pesar de la escasa química entre los actores, sí que provoca un agrado en el espectador en algunas secuencias. Secundando a Duvall encontramos a Jeremy Irvine, quien fue descubierto por Spielberg para su Caballo de batalla (War Horse, 2011) y a la segunda apuesta patria tras Tosar, Angie Cepeda, conocida por la serie de televisión Los protegidos (2010 – 2012).

Una noche en el viejo México supone una interesante idea que no ha sabido ser bien planteada. El relato de un anti-héroe en toda regla en busca de su propia redención humana se convierte en un espectáculo de feria donde todo vale siempre que ello se ajuste a las exigencias de su director, quien recordemos que antes que cineasta, es un perfecto showman.

Juan Prieto

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Trailer de Una noche en el viejo México

Una noche en el viejo MéxicoFicha Técnica

Título Original: A Night in Old Mexico
Título: Una noche en el viejo México
Año:2013
Director: Emilio Aragón
Guión: William D. Wittliff
Música: Emilio Aragón
Fotografía: David Omedes
Reparto: Robert Duvall, Jeremy Irvine, Angie Cepeda, Luis Tosar, Joaquín Cosio, Michael Ray Escamilla, Jim Parrack, James Hébert, Ray Perez, Ismael Salinas
Productora: Coproducción Estados Unidos-España, VT Films
Duración: 103 min.
País: Estados Unidos
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