John Lansdale es un dibujante de comics. Mientras acompaña a su mujer en coche sufren un accidentes que le cerciona la mano con la que trabaja. A partir de ese momento intentará reponerse al trauma pero unas extrañas visiones con su mano medio putrefacta como protagonista amenazan su equilibrio y el de su família.

La ópera prima de Oliver Stone es un filme de terror intentó venderse como terror psicológico a la sombra del éxito de El resplandor (The shining, Stanley Kubrick. 1980). La verdad es que se trata de un filme muy inferior al de Kubrick que Stone salva por los pelos del desastre total. Además goza de Michael Caine, auténtico salvador del resultado final para mí. Su trabajo convierte lo ridículo en algo más que creíble (ahí es nada). Aquellos susceptibles de convertirse en amenaza para John o su matrimonio aparecen muertos, al mismo tiempo él tiene extrañas visiones. El filme tiene un buen arranque y buenos personajes. Lo malo es que planea una sensación desde muy al principio de cómo terminará la cosa. Puede que en 1981, año del estreno causará alguna sorpresa, pero no lo consigue hoy día, de hecho dudo que lo hiciese en su momento. Aún así el filme contiene momentos entretenidos y avanza con buen ritmo hasta el clímax final.

El filme se basa en una novela escrita por Marc Brandell mientras el guión corre a cargo del propio Stone. Los personajes y en especial, la relación del matrimonio se perciben de un modo muy veraz. Algo de agradecer para entrar en la historia que se nos cuenta, a priori un poco descabellada. Aparece la música de Blondie, Viveca Lindfors y un cameo del propio director. Elementos más de interés para mí y supongo que para cualquiera que quiera hecharle un ojo. Atención a la escena final entre Viveca Lindfors y Michael Caine digna de una película mala sobre mad doctors. De aplauso.

 

ROGER

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