Un grupo de expertos astrónomos descubren unos planetas que en un breve periodo de tiempo colisionarán con la tierra, destruyéndola por completo. Ponen en marcha el intento de evacuar la tierra construyendo un cohete para llegar al planeta Zyra. La máxima dificultad no radica solo en que tienen poco tiempo para construirlo, si no que no todo el mundo podrá subir en él.

Película dirigida en 1951 por Rudolph Mathé basada en la novela de Edwin Balmer y Philip Wylie,  ganadora del oscar honorífico de la época por los mejores efectos especiales y nominada a mejor fotografía en color.
Es una de las grandes películas de cataclismos de estos años, distanciándose de  otras en las que el posible fin de la humanidad llega por parte de extraterrestres o por las armas construidas por el propio hombre.

Como buena película de cataclismos no le pueden faltar los efectos especiales. Para la época en que nos encontramos, a pesar de estar todo hecho con maquetas y dibujos, vemos una gran espectacularidad de secuencias en las que aparecen imágenes de la construcción del cohete o  de la destrucción de las ciudades. Imágenes que han pasado a la historia del cine convirtiéndose en iconos de la ciencia  ficción.
Aún así, algunos de los efectos especiales son flojos, como por ejemplo la destrucción final de la Tierra donde no se aprecia nada, o el dibujo que simula el nuevo mundo al final de la cinta.

A pesar de estos efectos especiales, la película no se centra en ellos, si no más bien en el comportamiento de los humanos al saber de su destino y traduce con maestría el paso del tiempo; falta un año para la destrucción de la tierra y el tiempo lo vemos pasar a un ritmo vertiginoso entre la planificación de la construcción del cohete, la construcción de éste y la elección de las personas que subirán  a bordo para su despegue.
El director nos hace participes del ritmo frenético de la historia con un alto ritmo de diálogos y las imágenes de un calendario que va indicando el tiempo que resta para la colisión.

El film también muestra las reacciones humanas ante una inminente destrucción de la Tierra. Tenemos así al multimillonario que solo piensa en aportar dinero para salvarse él sin importarle el resto de la población, personaje encarnado por un malvado John Hoyt (Sydney Stanton) o a Richard Derr (David Randall) el cuál prefiere cederle a algún otro su sitio en la nave, por creer que el no aportaría nada importante en el nuevo mundo. Es en este aspecto en el que tal vez la película flojea, dado que seguramente la raza humana, sabiendo de su inminente exterminación, no seria tan altruista como para construir un cohete que solo salve a unos pocos. Seguramente tendríamos brotes de ira, pánico, destrucción y guerras.

Actualmente encontraríamos películas de cataclismos parecidas a ésta. Como podrían ser Armageddon (1998) en la que los efectos especiales serian la base de la película, o Deep Impact (1998) que se centraría mas en la reacción de las personas ante este hecho. Otro ejemplo del comportamiento humano en estas situaciones lo podemos encontrar en la película española  3 días (2008) en la que vemos que a pesar de la llegada de la destrucción del planeta, los sentimientos más salvajes por parte de algunos siguen apareciendo.

En 2005 se estuvo hablando de que Steven Spielberg produciría un remake de Cuando los mundos chocan, con la dirección de Stephen Sommers, aunque desde entonces nada más se ha oído del proyecto.

SALVA VILA

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Imágenes:

 

Tráiler:

 

Ficha técnica:

TÍTULO ORIGINAL: When worlds collide.
DIRECTOR: Rudolph Mathé
GUIÓN: Sidney Boehm
MÚSICA: Leith Stevens
FOTOGRAFÍA: John F. Seitz
REPARTO: Ricahrd Derr, Barbara Rush, Peter Hanson, Larry Keating, John Hoyt, Judith Ames.
EFECTOS ESPECIALES: Melbourne A. Arnold
DISEÑO DE PRODUCCIÓN: Sharon Seymour
PRODUCCIÓN: George Pal, Cecil B. DeMille
PRODUCTORA: Paramount Pictures
ESTRENO EN USA: Agosto 1951
DURACIÓN: 83 minutos