Ayer tuvo lugar una nueva edición del Phenomena Experience, dedicada en esta ocasión a dos películas marcadas por la acción, la magia y la aventura: El chip prodigioso y Willow. Anunciada como una gran sesión de pequeñas proporciones, las cintas se proyectaron en una apasionante doble sesión en el Palau de Congressos de Catalunya, en Barcelona, que desde hace algunas ediciones funciona como nueva sede del ciclo tras dejar el evento el Cine Urgell. Así, Phenomena sigue compaginando las sesiones de filmes clásicos con las películas inéditas que va proyectando el sello Phenomena Première en los Cines Comedia, también en la ciudad condal.

Con un aforo completo en este enorme centro de convenciones adaptado a sala de cine con notable acierto, la sesión de ayer estuvo marcada por un speech del gran Nacho lleno de reproches hacia un público habituado a las lecciones del presentador que encajó las críticas de forma estoica y como siempre con humor. Asistimos también a la presentación de la reposición de grandes éxitos de Phenomena en el evento Phenomena Take Two, en una sola sesión maratoniana cuyas entradas podrán cogerse individualmente para cada filme por 6 euros o en conjunto para todo el evento por el módico precio de 18 euros. También pudimos disfrutar de tráilers impresionantes como el de Los dioses deben estar locos (The Gods Must Be Crazy, 1980).

 

La primera de las películas proyectadas, El chip prodigioso (Innerspace, 1987), fue uno de los grandes éxitos del cineasta Joe Dante (director de Aullidos o Gremlins, entre otras). Estrenada en el año 1987 y producida por Steven Spielberg, la película es una cinta cómica de aventuras y ciencia-ficción protagonizada por Dennis Quaid, Martin Short y Meg Ryan. Quaid interpreta a un piloto que se presenta como voluntario de un experimento que consiste en empequeñecerlo en el interior de una cápsula que se tiene que introducir dentro de un conejo. Pero unos delincuentes intentan apropiarse del invento, y el piloto acaba por casualidad en el interior de un ser humano hipocondríaco. Una película espectacular que ganó el Oscar a los mejores efectos especiales.

Willow (1988), por su parte, es una de las cintas de aventuras fantásticas más recordadas y reivindicadas desde su estreno en el año 1988. Impulsada por George Lucas y dirigida por Ron Howard (que años más tarde consiguió el Oscar al mejor director por Una mente maravillosa), Willow es un ágil cuento de espadas y brujería que dio la fama a su actor principal, Warwick Davis. En las mazmorras del castillo de la hechicera y vil reina Baymorda, una prisionera da a luz a una niña que, según una antigua profecía, pondrá fin a su reinado. La comadrona intenta salvar a la niña de la ira de Baymorda, pero finalmente no tendrá más remedio que arrojar la cuna al río. Gracias a la corriente, la niña llega a un pueblo de enanos, donde será adoptada por el valiente Willow