La película nos presenta a Pi, un joven que ya desde una temprana edad entiende que el verdadero amor a Dios solamente se puede conseguir cogiendo lo mejor de cada religión y no aceptando solo el hinduismo que su familia le ha dado a conocer por nacer en la India. Vive junto a sus padres, propietarios de un zoo, obligados a trasladarse junto con sus animales a Canadá. Durante una tormenta el barco naufraga y Pi, junto con algunos de los animales, logra salvarse en un bote que pasará a ser su hogar a lo largo de la película. Durante largos días el joven Pi convivirá con una hiena, una cebra, un orangután y un tigre de bengala en un bote en medio del océano, intentando convivir y sobrevivir a una situación tan inusual.

El director Ang Lee adapta el best-seller de Yann Martel y lo convierte en una fábula visualmente exquisita donde la moraleja de la historia y el trasfondo religioso de la película quedan en un segundo plano. Lee despliega todo su sensibilidad visual a la que nos tiene acostumbrados en títulos como Tigre y Dragón (2000) o Brokeback Mountain (2005), ambas premiadas con una estatuilla, esta vez atreviéndose con la tecnología 3D, pero a diferencia de la mayoría de películas, pone las tres dimensiones al servicio de la historia y consigue algunos planos de una belleza inusual en el cine de hoy en día, la tecnología esta vez mejora el resultado final de una película y si se tiene la oportunidad de elegir la versión, es muy recomendable ver la 3D.

Esa misma dulzura visual es el propio enemigo de la cinta ya que hace que algunos momentos dramáticos de la película pierdan crudeza y alejen al espectador de la realidad. Lee deja al público un poco huérfano del transfondo humano y místico de la historia original, aunque eso no impide que captemos la esencia de la misma y salgamos del cine sin olvidar que lo que hemos visto es algo más que una historia fantástica con animales.

Como buena fábula, el último acto queda reservado a la mente del espectador, para que extraiga la moraleja pero sin dejar definido en ningún caso cual es la postura del director al respecto.

Pese a reducir la mayoría del metraje del film a las vivencias de Pi y el tigre de bengala en el bote, el director no se pierde en delirios sin sentido y consigue una película dinámica que juega sabiamente con la cámara para dejar lejos la sensación de claustrofobia que el espectador podría sentir.

En cuanto a lo que a los actores se refiere, destacamos al protagonista que interpreta a Pi en su etapa adolescente, Suraj Sharma, un actor novel que aprueba con nota su debut en el mundo del celuloide; por el contrario la sorpresa negativa es encontrase a Gerard Depardieu, antiguo actor convertido ahora en rebelde sin causa contra su París natal, en un papel tan insignificante como absurdo que pone de manifiesto la falta de guiones que llegan al agente del que un día fuera el mejor Cyrano de Bergerac de todos los tiempos, antes de convertirse en el bufón Obélix y empezar a dilapidar su brillante carrera.

Las once nominaciones a los Oscars de la película son sólo uno de los motivos para adentrarse en esta valiente película, que dejara al espectador con un halo de calma y serenidad con los que da gusto volverse a casa.

FREIXEDAS

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TÍTULO ORIGINAL Life of Pi
AÑO 2012
DURACIÓN 125 min.
PAÍS EEUU
DIRECTOR Ang Lee
GUIÓN David Magee (Novela: Yann Martel)
MÚSICA Mychael Danna
FOTOGRAFÍA Claudio Miranda
REPARTO Suraj Sharma, Irrfan Khan, Rafe Spall, Tabu, Adril Hussain, Shravanthi S
Vibish Sivakumar, Gérard Depardieu
PRODUCTORA Fox 2000 Pictures / Haishang Films
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