Frank Braña fue uno de esos secundarios de semblante duro capaz de asustarte, hacerse despreciar y también hacerse querer. Uno de esos rostros que te són familiares y recibes con la media sonrisa cuando aparece en pantalla sin avisar.  Francisco alternó sus trabajos como especialista de acción con los de actor de reparto, llegando aparecer en 170 películas.

Murió ayer 13 de febrero en Madrid a causa de una larga enfermedad pulmonar (silicosis) que desarrolló en la época en que fue minero antes de dedicarse al cine. Buscó trabajo como especialista y cuentan que lo consiguió por saber montar a caballo. En esta época conicidió con actores como Fernando Rey, Francisco Rabal, Clint Eastwood, Charlton Heston, Oliver Reed, Henry Fonda, Jason Robards, Claudia Cardinale, Charles Bronson, Terence Hill o Bud Spencer. Dijo de Eastwood que era muy tímido y exquisitamente educado. Lo conoció durante el rodaje de Por un puñado de dólares (Per un pugno di dolari, 1964) dónde conocería también a su director Sergio Leone con quien rodaria todos sus westerns. En la década de los setenta empezó a participar en producciones fantásticas y de terror alternando siempre con sus trabajos como especialista en producciones internacionales. Se convirtió en habitual colaborador de León Klimonvsky, Jesus Franco, Juan Piquer Simón, Chicho Ibáñez Serrador, en este género participaria también con Umberto Lenzi y Amando de Ossorio en la segunda parte de los muertos sin ojos. Durante esta década hay que destacar que aparece en prácticamente todos los filmes de Jose Antonio de la Loma por lo que se convirtio en un habitual del cine kinki de Barcelona. Inolvidable la escena de la castración en Perros Callejeros, en esa película si que da miedo este señor….

En 2007 se presentó su biografía Morir con dignidad en el cine, de Manuel Curiel Fernández y fue homenajeado el pasado diciembre en el Festival de Western de Almería.