Original revisión del cuento de Cenicienta que traslada el punto de vista a la hermanastra fea, convirtiéndolo en una historia con vocación absolutamente contemporánea. Ópera prima de la noruega Emilie Blichfeldt, que la escribe y dirige, y que tuvo su estreno mundial en el Festival de Sundance de 2025.
Una crítica mordaz y directa a la tiranía de las redes, del qué dirán y, en definitiva, una reflexión sobre la cosificación del cuerpo femenino. Es inevitable pensar en La sustancia (The Substance, Coralie Fargeat, 2024), la otra gran referencia reciente del body horror centrado en el cuerpo como campo de batalla: si allí el enemigo era la edad, aquí lo es la clase social y la belleza como mercancía de ascenso. La Hermanastra Fea hace suyo ese lenguaje —sangre, mutilación, humor negro— para plantear la misma pregunta desde otro ángulo.
La película está repleta de humor negro y mala baba, con un diseño de producción y vestuario excelentes que exageran el contraste entre el lujo cortesano y la miseria doméstica. Lea Myren, en la piel de Elvira, construye a una pobre ilusa que vive de lleno la realidad de los cuentos de hadas, un Instagram de papel donde los príncipes son azules y de lo más majos.
Atención al personaje de la madre, Ane Dahl Torp, metidísima en el juego de apariencias de la corte, y al de la hermana pequeña, lo más parecido a la mirada del espectador dentro del filme. Blichfeldt consigue transmitir el sufrimiento de la protagonista, que llega al paroxismo en el tramo final de una película que merece una mención especial a la genialidad de su libreto.
Buenas interpretaciones y una fría y bella fotografía —firmada por Marcel Zyskind— que resalta la belleza y crudeca de algunos momentos. Fantástico por ejemplo el bodegón con cadáver putrefacto.
Ficha Técnica:
Año: 2025
Dirección: Emilie Blichfeldt
Guion: Emilie Blichfeldt
Duración: 110 min.
País: Noruega
Reparto: Lea Myren, Thea Sofie Loch Naess, Ane Dahl Torp, Flo Fagerli













