Sophie Turner

Mi otro yo, Isabel Coixet se lanza al vacio.

Una historia, tan absurda como predecible, que sigue al pie de la letra el manual del género, no hay sorpresas, la acción transcurre según lo esperado. La primera gran decepción es ver que Isabel Coixet no ha querido salirse de los tópicos, esperábamos que la directora dotara a la historia de ese sensibilidad a la que nos tiene acostumbrados.