El científico Andre Pelambre (David Hedison) es encontrado muerto, aplastado por una plancha hidráulica, en la fábrica de su hermano François (Vincent Price). La mujer de Andre, Helene (Patricia Owens), ante la sorpresa de los que la rodean y con una actitud totalmente tranquila, se confiesa culpable del asesinato.
François, incapaz de creer que Helene ha matado a su marido, consigue que le explique los hechos que han sucedido a lo largo de estos últimos días, y que han terminado con la muerte de su hermano. Tanto él como el inspector de policía Charas, quedan sorprendidos por la increíble historia que les cuenta Helene, sobre los experimentos de tele transportación que llevaba a cabo su marido Andre y el error fatal de estos, en interponerse una mosca común en el experimento.

Todo un gran clásico de la ciencia ficción, que uno no se cansa de ver. El guión de James Clavell basado en un relato de George Langelaan, y dirigida por Kurt Neumann, narra una historia muy sólida, en que el ritmo de la narración es constante, sin ninguna pega por la que poder criticar la película o con la que el interés por el visionado de ésta tenga algún momento flojo.

Narrada casi toda la historia en modo flashback, va entrelazando muy bien el hilo argumental haciendo que el interés por lo sucedido vaya en aumento. Consiguiendo crear un ambiente de misterio en lo ocurrido (a pesar de tener ya conociendo de los hechos) y en los acontecimientos que se van sucediendo. Todo esto gracias a cosas tan sencillas como no mostrar los experimentos del doctor, encerrado en su laboratorio, hacer que centremos la atención en las diferentes moscas que van apareciendo a lo largo de la película, o que el doctor sea incapaz de hablar y lleve una manta cubriéndole la cara.
Una película tranquila, en la que la tensión va aumentando sin que uno se de casi cuenta, simplemente a través de las sugerencias.

En lo referente a los actores, hay una buena interpretación de los dos actores principales, David Hedison y Patricia Owens, en la que cabe destacar que Owens lleva todo el peso de la narración, junto con un Vincent Price que como siempre, por muy pequeños que fueran sus papeles, llena la pantalla.

La cinta, a pesar de criticar a la ciencia y los experimentos, no tiene unos grandes efectos especiales, no los necesita. Todo se basa en la historia que relata. Solo cabria destacar, si cabe, el gran trabajo realizado con el maquillaje de David Henson con el disfraz de mosca. Es perfecto. Simplemente por este disfraz y el gran final de la historia, ya vale la pena ver la película.

La mosca tuvo una segunda parte, El regreso de la mosca, en la que el protagonismo de Vincent Price era mayor, y contenía más acción que la primera, con algún susto. Realizada en 1959 y dirigida por Edward Bernds, narra como el hijo del científico fallecido en La mosca, recrea su experimento y le sucede algo parecido.
En 1965 Don Sharp dirigió una tercera entrega y mucho más pésima, en la que los experimentos con la teletransportación continúan, titulada La maldición de la mosca.

Ya en 1986, David Cronenberg realizó otro gran remake con Jeff Goldblum como actor principal, donde se nos narra el mismo hecho, pero con mucha más acción y efectos especiales, que le valieron un Oscar en 1986 por el maquillaje de La Mosca.
Fue un gran remake, que tuvo también su segunda parte en 1989, La mosca 2, dirigida esta vez por Chris Walas, en la que el hijo del científico posee genes de la mosca.

 

SALVA VILA

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Ficha técnica:
TÍTULO ORIGINAL: The fly
DIRECTOR: Kurt Neumann
GUIÓN: James Clavell (historia de George Langelaan)
MÚSICA: Paul Sawtell
FOTOGRAFÍA: Kart Struss
EFECTOS ESPECIALES: L. B. Abbott, James B gordon
REPARTO: Al Hedison, Patricia Owens, Vincent Price, Herbert Marshall, Charles Herbert
PRODUCCIÓN: Kurt Neumann, Robert L Lipper
PRODUCTORA: 20Th Century Fox
ESTRENO EN USA: 16 Julio 1958
DURACIÓN: 94 minutos