La animación española vive un momento de madurez y expansión, en el que algunas producciones apuestan por conjugar sensibilidad artística, narrativa emocional y ambición internacional. Uno de los estrenos más esperados en este terreno es «Hanna y las Navidades Olvidadas» (2025, España), una película de animación dirigida por Elena Ruiz, secuela del film de dibujos animados Hanna y los monstruos (nominada al Goya a Mejor película de animación), que tendrá su première dentro de la sección Sitges Family del Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya. En diciembre llegará a los cines.
Lejos del enfoque comercial al uso, esta obra —producida por Mr. Miyagi Films y apadrinada por Alfa Pictures — se perfila como una de las apuestas más delicadas y originales del cine familiar reciente, con una historia que mezcla aventura, memoria y espíritu navideño desde una perspectiva contemporánea y emocionalmente compleja.
Una Navidad desaparecida: sinopsis y estructura narrativa
La historia nos sitúa en un mundo donde la Navidad ha sido completamente olvidada. Nadie la menciona, nadie la celebra, y su existencia ha desaparecido incluso de los recuerdos. Solo Hanna, una niña decidida y curiosa, parece ser consciente de esta extraña desaparición. A partir de ese punto de partida, se embarca en una búsqueda para descubrir qué sucedió con esta festividad.
El film utiliza el clásico esquema del viaje del héroe para estructurar una narración que combina elementos de fantasía, exploración y crecimiento personal. A través del viaje de Hanna, se abordan temas como la pérdida de la memoria colectiva, la desconexión emocional de los adultos y la importancia de mantener vivas las tradiciones como puentes intergeneracionales.
Elena Ruiz: de montadora de prestigio a directora de animación
Su trabajo como montadora ha estado marcado por una sensibilidad especial para el ritmo narrativo y la construcción emocional. Estos rasgos se trasladan ahora a la dirección, donde Ruiz demuestra una notable capacidad para mantener el equilibrio entre el tono fantástico y el drama intimista. En «Hanna y las Navidades Olvidadas», no busca solo maravillar visualmente, sino generar una conexión afectiva duradera con el espectador.
El paso de Ruiz a la dirección de animación se percibe como natural dentro de una trayectoria orientada a la emoción y la narrativa visual, consolidando una mirada autoral en un género que en España aún reclama mayor diversidad de voces.
Un estilo visual cálido y atemporal: la apuesta de Mr. Miyagi Films
La producción está en manos de Mr. Miyagi Films, un estudio español que se ha destacado por apoyar propuestas independientes y de autor. En este caso, la elección estética se aleja del estilo digital más común en la animación contemporánea, apostando por un diseño 2D artesanal, de texturas suaves y colores invernales, que remiten a la calidez de los cuentos ilustrados clásicos.
Esta identidad visual refuerza el carácter íntimo y evocador del relato. No se trata de una animación efectista ni saturada de estímulos, sino de una propuesta serena y atmosférica, que busca emocionar desde lo visual sin recurrir al exceso. En este sentido, se alinea con tendencias recientes del cine de animación europeo, donde el componente artístico tiene tanto peso como el narrativo.
Un film para todas las edades, con mensaje y memoria
Más allá de su condición de película navideña, «Hanna y las Navidades Olvidadas» es una historia sobre el poder de recordar. La desaparición de la Navidad funciona como metáfora del olvido cultural, de la pérdida de las raíces afectivas, y de la desconexión con lo simbólico. Hanna se convierte así en una figura de resistencia imaginativa, una niña que se niega a aceptar la indiferencia del mundo adulto y se embarca en la tarea de recuperar lo perdido.
La película reivindica, con delicadeza, la necesidad de conservar los rituales que nos humanizan, en un contexto contemporáneo donde la aceleración y el pragmatismo tienden a disolver los vínculos tradicionales. Sin caer en el sentimentalismo fácil, propone una mirada crítica pero esperanzadora sobre el modo en que las nuevas generaciones pueden reactivar el sentido de comunidad a través de la memoria emocional.
El Festival de Sitges como plataforma estratégica
El estreno en Sitges Family no es una elección casual. La sección ha cobrado peso en los últimos años dentro del festival, y se ha convertido en un escaparate de referencia para propuestas familiares con componentes fantásticos. Presentar «Hanna y las Navidades Olvidadas» en este contexto es una jugada estratégica que puede facilitar su internacionalización, sobre todo en mercados sensibles al cine de animación europeo de autor.
Mr. Miyagi Films y Alfa Pictures, encargados de la distribución, apuntan a posicionar el film más allá del circuito infantil tradicional. Su posible recorrido en festivales especializados y circuitos escolares o culturales podría consolidar su impacto más allá del estreno, generando un diálogo intergeneracional sobre el significado de las tradiciones y el papel de los niños como guardianes de la memoria colectiva.











