Leaving Neverland es el reciente documental sobre Michael Jackson y sus escándalos que ha revolucionado el mundo tras su emisión en Estados Unidos y en el Reino Unido. Se trata de una miniserie de dos capítulos, cada uno de dos horas de duración, que desvela los pormenores de la relación del artista con dos jóvenes a los que conoció cuando estos eran menores de edad.

El mundo está en shock tras la emisión de Leaving Neverland. No es para menos. Vaya por delante que el que firma es un fan de Michael como músico e icono. Personalmente, aún y siempre manteniendo la prudencia tras las repetidas acusaciones a lo largo de los años, siempre pensé que Michael era inocente. El relato de su dura infancia perdida para mí siempre justificó su extraña relación con los niños, que de forma naive achaqué a traumas infantiles más que a perversas intenciones ocultas.

Al sentarme a ver Leaving Neverland pensaba saber lo que podía encontrarme, aunque no vi venir la experiencia vital y el profundo despertar que supone el documental para todo fan del famoso ídolo.

Leaving Neverland

Sin filtros ni atenuantes, escuchamos en primera persona como dos adultos nos hablan, junto a sus familias, del impacto de Jackson en sus vidas desde que lo conocieron con siete y diez años respectivamente. Huyendo del sensacionalismo fácil y preparándonos poco a poco para lo que nos tememos que va a venir, vamos descubriendo los detalles de la relación de Michael con los protagonistas, que son, o fueron hasta hace muy poco, fanáticos absolutos del pequeño de los Jackson 5. Del mítico creador de Thriller, de ese niño prodigio que se erigió en el Mozard de nuestra época.

A medida que vamos descubriendo la trama vamos vislumbrando la creciente particularidad de los comportamientos de los implicados. Las situaciones se van convirtiendo en raras de forma tan progresiva que, como la propia familia de los niños, ni siquiera nos damos cuenta. Vamos aceptando premisas cada vez más dudosas cuya justificación nos parece lógica puestos en el entorno en que nos las sitúan.

Al final hablamos de una estrella mundial en su mejor momento cuyas excentricidades y falta de una infancia normal eran conocidas por todo el mundo. Así que asistimos a una escalada de situaciones poco corrientes en relación a ambos testimonios que a partir de un punto de clímax explotan llevándose por delante absolutamente todo. Desde la salud mental de los dos protagonistas hasta la cordura de sus familias, sin olvidar la forma en que el espectador que mira el documental veía al bueno de Michael.

Leaving Neverland

Con un título que hace clara alusión a Finding Neverland, película de 2004 sobre Peter Pan con Johnny Depp y Kate Winslet, el documental juega con el concepto de “Dejar” o “Marcharse” de Neverland como metáfora de abrir los ojos, dejar de soñar, pasar a ser adultos y quitarnos la venda de los ojos sobre lo que pasaba en el lujoso rancho propiedad de Michael Jackson que lleva por nombre Neverland.

La pieza está dirigida por Dan Reed, habitual del género documental con títulos como El cazador de pederastas (2014), High Class Call Girls (2015) o 3 Days of Terror: The Charlie Hebdo Attacks (2016). Supone un trágico capítulo final añadido a una brillante trayectória que hasta la fecha cerraba de forma mágica la gran película This is it.

Leaving Neverland

Esta miniserie de HBO, emitida por Movistar Plus en España, ha tenido consecuencias funestas para el entorno del Rey del Pop. Las reproducciones online de su música han sufrido una caída espectacular y hasta fué retirado el episodio de Los Simpsons en que el cantante ponía voz a su personaje.

Todavía es pronto para constatar hasta qué punto este Leaving Neverland va a afectar a la figura del Rey del Pop con el paso del tiempo. Lo que es innegable es que lo más probable es que su número de fans ya no crezca con el paso del tiempo y vaya decreciendo a medida que éstos vayan o viendo la pieza o simplemente desapareciendo. Negro futuro para los propietarios de los derechos de sus canciones, que sin duda verán afectados sus réditos. Sus días de vivier del talento ajeno parecen haber llegado a su fin. Y ahí sí ha habido justicia.

Leaving Neverland

Si eres de los que siempre ha pensado que Michael era culpable de las acusaciones de abuso a menores, con más motivo deberías ver el documental, si tu estómago te lo permite. Pues los desvelado va mucho más allá de los peores temores suscitados por los rumores.
Descubrimos el punto de vista de dos implicados que nos relatan al detalle sus sentimientos y sus motivaciones para mantener una especie de ciego enamoramiento mezclado con idolatría hacia el cantante que les ha tenido en una nube hasta mucho más allá de la mayoría de edad. Ambos se erigieron en defensores de Michael en el primer juicio contra el artista y uno de los dos hasta lo siguió defendiendo en el estrado en su segundo proceso judicial.
Hoy en día sufren el cargo de la culpa de sentir que ayudaron a dejar como mentirosos a niños que pasaron por lo mismo que ellos ayudando a que Michael fuera declarado inocente.

Para los que desconocemos la naturaleza de los procesos mentales y los traumas derivados de los abusos infantiles, tema del que habitualmente se huye por su naturaleza desagradable, descubrimos en este documental factores muy sorprendentes. Las consecuencias, ramificaciones y procesos mentales de las víctimas, así como la maldad de los perpetradores, no conocen límites.
Descubrir este oscuro mundo de la mano de dos niños fanáticos de Michael es sin duda una experiencia inolvidable. En el mundo mediáticamente plano en que hoy vivimos, hay que ver documentales como este, que aportan contenido así como una experiencia personal vivencial impresionante para el espectador.

Leaving Neverland

Más allá del gran valor informativo o de revelación que pueda tener este documental, que lo tiene a pesar de que ha habido otros anteriormente sobre este mismo tema, destaca la realización del mismo. Cuenta con un gran trabajo de montaje y con mucho material a nivel de imágenes o vídeos de archivo, tanto sobre Michael como sobre los implicados.
Nos ofrece cosas que el gran público nunca había visto, desde los innumerables faxes enviados por Michael a sus niños hechos de puño y letra del artista hasta grabaciones de los mensajes telefónicos que les dejaba o fotos de las visitas clandestinas de Michael a los hogares de los mismos. Y es que Michael se convertía en un miembro más de estas familias. Las madres de estos pequeños le adoptaban como un hijo más y le querían tanto como a sus propios hijos.

No vamos ni siquiera entrar en si nos creemos los testimonios de Wade Robson y James Safechuck, hay que ver el documental para juzgar eso. La verdada es esconde probablemente más en los testimonios de sus madres que en las suyas.
El documental nos muestra dos mujeres destruidas, carcomidas por una culpa ineludible que nunca nadie les va a poder quitar. Es ahí donde más pistas vamos a encontrar sobre cuál es la verdad, pero jusgad por vosotros mismos.

Leaving Neverland

La gran incógnita que nos deja el documental no es otra que el gran invitado de piedra, “the elephant in the room” que podríamos decir, el último niño famoso que mantiene su defensa de Michael. Cuando parece que los actos del cantante seguían un patrón muy marcado que se repetia con todos sus favoritos sin excepción, hay un nombre que sigue sin “salir del armario” en este tema. Su nombre se menciona en Leaving Neverland al relatar uno de los dos implicados como se vió dejado de lado por el nuevo capricho del artista, su nueva obsesión del momento. Se trata nada menos que del actor protagonista de la saga Solo en casa, el conocido niño prodigio del cine Macaulay Culkin.
Quizás un día la paternidad puede precipitar que rompa su silencio, como ha sucedido con los dos protagonistas del documental. Sólo él, por propio derecho, puede escribir el último gran capítulo mediático de esta truculenta história. Si llega el momento, personalmente apuesto a que llegará, se demostrará una vez más que Michael Jackson sigue siendo, por una cosa o por otra, un nombre de eterna actualidad y sobretodo una infinita máquina de hacer dinero para amigos y enimigos aún y pasados años desde su repentino fallecimiento.

En su día vi el documental que apadrinaba Michael sobre este peliagudo tema, que ya contrarrestaba un documental previo en su contra. A mí esa pieza podria decir que en cierto modo me convenció, pero más que convencerme me fascinó pues mostraba facetas de este genio y su talento que personalmente desconocía. Como pasó con los juicios, para mí en esa ocasión Michael esquivó la bala que se dice. No es el caso de Leaving Neverland. Siento decir que si hasta ahora habia conseguido alejarme del clásico “cuando el río suena, agua lleva”, me cuesta mucho ya mantenerme neutral tras ver Leaving Neverland. A destacar los títulos de crédito del final del documental, que resumen en imágenes la metáfora de cómo los dos testigos que protagonizan el filme intentan hacer “borrón y cuenta nueva” con su pasado.

Personalmente, nada va a empañar la música de Michael Jackson, y a la vez que afirmo esto con toda rotundidad, puedo afirmar que para el que escribe el documental deja muy poco margen para la duda sobre la persona, que no el icono. Los que somos fans de su música vamos a tener que aprender a disociar, a separar, el Michael que por ejemplo pude difrutar en concierto siendo niño en la gira Dangerous al pasar por mi ciudad, del siniestro personaje que nos muestra Leaving Neverland. Cuesta mucho seguir pensando que los abusos de Michael son como los “aliens”, cuya existencia no deja de ser un mito. El material mostrado en Leaving Neverland sin duda sorprenderá a la mayoria. Aunque como digo, y repito, hay que ver para juzgar.

En conclusión, Leaving Neverland es un documental imprescindible para todo el que disfrute de la música de Michael Jackson. Y lo es porque a partir de ahora será imposible disociar sus increíbles creaciones musicales de sus escarceos con la pederastia. No habrá conversación en que se mencione su música en la que no se evoque su escandalosa vida sexual.
Michael Jackson seguirá siendo el Rey del Pop y un genio que nos dejó canciones absolutamente geniales. Su talento le valió ese título y eso no se lo puede quitar nadie. Pero de ahora en adelante, para opinar sobre Michael Jackson en cualquier sentido, hay que haber visto Leaving Neverland.
 

JORDI CIERCO
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Tráiler de Leaving Neverland


 
Leaving Neverland poster Título original: Leaving Neverland
Año: 2019
Duración: 240 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Dan Reed
Música: Chad Hobson
Reparto: Michael Jackson
Productora: Home Box Office (HBO)
Productor: Dan Reed
Estreno en USA: 03/04/2019
Estreno en España: 09/03/2019
Distribuidora en España: Movistar+