En la cuarta temporada de Fringe pudimos ver como Peter Bishop, cuya existencia fue borrada por los observadores tras su entrada en la maquina que permite establecer un puente entre los dos universos al final de la tercera temporada, luchaba por volver a la que fue su vida, y sobretodo para recuperar a Olivia. Aunque finalmente consiguió volver al universo original gracias al recuerdo residual que había dejado en este a través de sus seres queridos, estos no recordaban haber compartido un pasado con él. Aun así, sus conocimientos y experiencias le convirtieron de nuevo en un importante activo de la división Fringe en su investigación de extraños sucesos.

Asistimos también en la anterior temporada al regreso del maligno David Robert Jones, que tras haber muerto supuestamente en la tercera temporada, volvió para pretender fusionar los dos universos gracias a un potente e incomprendido mineral de enorme potencial. Eso debía resultar en la destrucción absoluta de ambos universos, dándole la oportunidad de ejercer de Dios creando su propio universo partiendo des de cero. Para intentar esta locura contó con la ayuda de William Bell que también retornaba por la puerta grande y que interpreta el mítico Leonard Nimoy.


Entre otras machas sorpresas de la anterior temporada de Fringe nos impactó especialmente el nacimiento de un apasionante nuevo enfoque en uno de sus últimos capítulos llamado Letters of transit. Una vez conocido el universo original, luego el universo alternativo, y finalmente la mezcla de los dos, el gran J.J.Abrahams nos brinda en este capítulo una versión futurista de la serie ambientada en el año 2035. Después de que en 2015 los observadores se apoderaran del planeta pasando a dominar a los humanos cual dictadura férrea, la serie nos habla de loa esfuerzos de dos miembros de la nueva división Fringe, cuyas funciones han quedado limitadas al control de los denominados nativos en un mundo poblado por observadores. Estos decidieron volver atrás en el tiempo después de finalmente destruir el planeta Tierra en el 2680, protagonizando una cruenta masacre en el 2015 de la que algunos miembros del equipo Fringe original solo pudieron escapar encerrándose a ellos mismos en ámbar, cosa que siempre le deja a uno la oportunidad de volver a la vida, afortunadamente.


Pues la quinta y última temporada de Fringe retoma la historia donde la dejó ese sorprendente capitulo futurista, con un primer capítulo llamado Transilience Thought Unifier Model-11, que nos sitúa en ese futuro donde el planeta está dominado por los observadores y el en que el antiguo equipo Fringe intenta reunirse de nuevo. Si ya habíamos visto como se reunían Peter Bishop y su padre Walter gracias a Henrietta, la hija de Peter y Olivia, en este primer capítulo de la nueva temporada veremos como juntos buscan a Olivia desesperadamente, la cual volvía de una importante misión la última vez que Walter supo de ella.

Parece ser que Olivia, como los demás, optó por meterse en el ámbar para poder sobrevivir la hecatombe quedando atrapada en él hasta poder ser rescatada. Cuando el equipo llega a buscarla descubren que el cuerpo de Olivia no está, pues ha sido extraída en el propio ámbar y robada por los gitanos del ámbar con la intención de venderla al mejor postor.


No desvelaremos más pero sé podemos afirmar que esta nueva temporada de Fringe promete emociones fuertes y nos mantiene como siempre sin poder acostumbrarnos ni acomodarnos a la comprensión de una realidad constantemente cambiante e imprevisible que nos hace estar permanentemente atentos.