AP (Annapurna Sriram) está maldita. Se lo confirma una drag queen psíquica (Big Freedia) en un pantano de Luisiana: para librarse del maleficio necesita reunir 1.000 dólares y sacrificar un cordero. Con eso, se lanza en su scooter a recorrer Trashtown, un universo paralelo pre-milenio poblado por chulos, clientes VIP, farsantes y almas perdidas, en busca del dinero que la libere.
Fucktoys es el debut como directora, guionista y protagonista de Annapurna Sriram, un proyecto que según ha declarado la propia cineasta tardó ocho años en materializarse y que nació de una ruptura sentimental convertida después en fábula. La película se estrenó en el South by Southwest de 2025, donde se llevó el Premio Especial del Jurado a la Interpretación Multidisciplinar (Special Jury Award for a Multi-Hyphenate), reconocimiento a una autora que escribe, dirige, interpreta y produce ejecutivamente su propia obra.

Rodada en 16mm, la fotografía de Cory Fraiman-Lott convierte Trashtown en una Luisiana sucia, una suerte de Tromaville que se distingue de esta por un uso del color más festivo, como si el Tarot se hubiera colado en un vídeo de VHS encontrado en un contenedor.
La trama avanza como un viaje de cartas del Tarot y AP va encadenando encuentros cada vez más disparatados: sugar daddies sumidos en juegos de sumisión, orgías cocainómanas, camareros afroamericanos invisibilizados en el filo de esas mismas fiestas. El guion, escrito también por Sriram, no rehúye el contraste brutal entre la comedia sexual desatada y los golpes de violencia o abuso que llegan sin previo aviso, y ahí la risa se corta en seco. Ahí nos golpea la directora cambiando el tono casi como es puerta que se cierra en La Matanza de Texas después del primer asesinato.
Sadie Scott, Damian Young, Brandon Flynn y François Arnaud completan un reparto que se entrega sin red al tono excesivo que propone la directora, mientras que la banda sonora de Jake Orrall empuja esa mezcla constante de ternura y desfachatez que atraviesa toda la función. Porque, pese al título, pese al humor negro, pese a la crudeza con la que retrata la explotación y la precariedad, Fucktoys nunca mira a sus personajes desde arriba. Los filma con cariño, casi con devoción, como si Trashtown fuera menos un vertedero que un hogar.
Fucktoys es una propuesta caótica, personalísima y por momentos abiertamente surrealista, que reivindica un tipo de cine trash poco prolijo y que aquí se disfraza de cuento de hadas psicodélico. No es una película para todos los públicos, pero para quien conecte con su desfachatez, es una de esas rarezas que se quedan grabadas.
Uno de los pilares de este relato es la libertad sexual, explorada con una franqueza y desinhibición poco comunes. Sriram aborda las relaciones y el autodescubrimiento sin tabúes, inyectando al filme una energía liberadora y provocadora. Y, sin embargo, en medio de esta explosión de crudeza y autenticidad, emerge una sorprendente ternura. Este toque emocional conecta con la vulnerabilidad de los personajes, ofreciendo una capa de complejidad que enriquece la experiencia.
La presencia de Annapurna Sriram en pantalla es magnética, encarnando con convicción este viaje tan personal. Su capacidad para orquestar los distintos elementos —humor, violencia, sexualidad y ternura— en una narrativa cohesionada y audaz es lo que define el carácter único de «Fucktoys».
En definitiva, «Fucktoys» es una película que no deja indiferente, una propuesta audaz que explora los límites de lo personal y lo irreverente con una visión singular y valiente.
Nota de la redacción: ★★★★★★☆☆☆☆ 6,0/10 (1 voto)

Ficha técnica
- Año: 2025
- Dirección: Annapurna Sriram
- Guion: Annapurna Sriram
- Reparto: Annapurna Sriram, Sadie Scott, Damian Young, Brandon Flynn, Big Freedia, François Arnaud
- Duración: 106 min
- Género: Comedia, Drama, Fantasía
- País: US
- Visto en: Sitges Festival Internacional de Cinema












